miércoles, mayo 09, 2012

UNA ANÉCDOTA

Casi cuatro años después de que me la contaran de viva voz -y así quedó plasmada en este cuaderno-, leo hoy en letra impresa los documentos y las correspondientes anotaciones referentes al caso: la reclamación por deterioro de equipaje que presentó Juan Ramón Jiménez a la Compañía Transatlántica a su llegada a Cádiz, después de su boda en Nueva York, en 1916. Juan Ramón, que se alojó en esa ocasión en el todavía existente Hotel de Francia y París -y que entonces se llamaba Hotel de France et Paris-, se salió con la suya: consiguió que le abonaran las cuatro mil pesetas en las que estimaba el valor de lo deteriorado, y no sólo las quinientas que la compañía solía pagar en esos casos. El propio Marqués de Comillas, propietario de la naviera, zanjó la cuestión a favor del poeta. Y lo que yo no sabía, y de lo que me entero ahora, es que el hallazgo de las cartas que ilustran el caso, tanto las de J.R.J. como las de los empleados de la compañía, dio lugar, en su día (1986, fecha del redescubrimiento de esas cartas), a la publicación en Cádiz de un folleto "ofensivo en ocasiones hacia el poeta", según señala el ponderado Alfonso Alegre Heitzmann en las notas correspondientes a estas cartas de J.R.J. en el segundo volumen del Epistolario del de Moguer que ha publicado la Residencia de Estudiantes. Y que a esas posibles ofensas siguieron las correspondientes réplicas de Francisco Hernández-Pinzón y Arturo del Villar, vinculados a las instituciones que cuidan y mantienen el legado de Juan Ramón... Con lo que, una vez más, una noticia sobre el poeta se convirtió en ocasión de trifulca literaria. 


Anoto todo esto para recordar, en todo caso, mi humilde participación como simple oyente en la rendición oral del caso por parte de una de sus protagonistas, la persona que localizó las cartas. Debe de ser uno muy viejo ya cuando lo que conoció de viva voz empieza a ser trasladado a los libros... 

2 comentarios:

gatoflauta dijo...

Leo ahora, por la remisión que a ella se hace en esta entrada, la del año 2008 en que ya se hablaba del asunto. Y me llama la atención la frase "Es una curiosa historia, que ilustra a las claras el carácter obstinado del poeta y el celo con que defendía lo que entendía que eran sus PRERROGATIVAS. En la vida y en la poesía" (el subrayado es mío). Me llama la atención porque, por "prerrogativa", suele entenderse (copio de un diccionario) "Privilegio,gracia o exención que se concede a alguien por su situación o cargo". Y no creo que JRJ buscase, "en la vida o en la poesía", privilegios, gracias o exenciones, sino en todo caso derechos; es decir, lo que creía que le correspondía en justicia, ganado con su trabajo.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Admito la precisión, que me parece oportuna. En mi defensa, diré que no uso la palabra en su sentido propio legal, sino, evidentemente, en sentido figurado. Juan Ramón, como comentaba ayer, esperaba mucho de sus contemporáneos; lo que, dada la triste realidad, casi podría entenderse como esa aspiración extraordinaria que se sobreentiende en la palabra "prerrogativa".