martes, junio 26, 2012

EN HELSINKI

Encuentro en la playa a este escritor amigo. "¿Qué? ¿Y tu novela? ¿Qué tal la gira triunfal?" Y le digo que bien, que en todas las presentaciones -que han sido cuatro- estuve arropado por un público cariñoso y cómplice. "Lo otro", añado, "como siempre. Un desastre". Me comunica entonces este amigo, como para animarme, que se ha materializado ya un viejo proyecto en el que nos embarcaron hace meses, o años: la publicación de una selección de cuentos de autores locales... en finés. El libro en cuestión acaba de presentarse en Helsinki. "Bueno, si no nos leen aquí, al menos nos leerán en Finlandia", le digo. Lo que, después de todo, es un consuelo.


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Bien mirado, dos escritores en bañador no parecen propiamente escritores. Lo que dice algo a favor de que el pobre aliño indumentario que gastamos la mayoría tiene mucho de calculado. Y que, sin el disfraz, no somos nada.


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Lo curioso de la actitud de algunas mujeres respecto al topless playero no es que se hayan decidido a quitarse la parte superior del biquini, sino que, a intervalos, se la pongan de nuevo y se la vuelvan a quitar, hasta dejarnos convencidos de que, desde luego, no se trata de un gesto de relajado abandono, sino de una calculada exhibición que se administra cuidadosamente. Y en la que, curiosamente, lo que piense el público cuenta muy poco.


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Desde hace unos días, después de los últimos sobresaltos, nadie habla ya de la dichosa crisis. Se ha llegado a ese punto en el que la insistencia se traduce en hartazgo. O tal vez pasa lo que al pastor cuando anunciaba la llegada del lobo: ya nadie se cree nada; y, en todo caso, de lo que está todo el mundo convencido es de la manifiesta mala fe del pregonero.

3 comentarios:

César Romero dijo...

Ay, ojalá, pero yo creo que es el recreo del fútbol, y cuando se acabe la Eurocopa volverá la monserga de la crisis, me temo.
Bueno, por lo menos este año hay Juegos Olímpicos, con lo que seguramente tendremos otro respiro...

Portorosa dijo...

Pero, don José Manuel, no confunda usted, como tantos, Pedro y el lobo con el Pastorcillo mentiroso, que no tenía nombre conocido :-)

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Confieso que no recuerdo ese detalle, aunque he visto más de una vez la película con que Disney popularizó el cuento sinfónico de Prokófiev. Gracias.