jueves, junio 28, 2012

A MEDIAS

De Ratas en el jardín,el dietario que acaba de publicar el mallorquín Valentí Puig, y que se refiere al año 1985, me interesa sobre todo, y por motivos particulares más de una vez aireados en este cuaderno, el modo en el que la época se manifiesta en lo escrito. No es lo mismo escribir in situ -in tempore, diríamos- que retrospectivamente.  Sólo en el segundo caso cobra alguna importancia -aunque no demasiada, si se saben medir las cosas- el atrezzo; en el primero, lo normal es que éste pase desapercibido; o que sólo se manifieste cuando la extrañeza que pueda causar contrasta, no con los valores y referencias actuales, sino con los pasados. Así, lo que al autor de este dietario llama la atención de determinados personajes es, por ejemplo, que se hayan cortado el pelo que antes llevaban largo; o que beban -él mismo lo hace- vino blanco, en vez de los licorazos de discoteca que se pusieron de moda la década anterior. Más interés tienen otros detalles. La irrupción de los diseñadores -y de un tipo muy particular de ellos- en el panorama cultural, por ejemplo. El descreimiento generalizado. Un cierto posibilismo político no exento de cinismo... Hago acopio de estos rasgos de época con verdadera curiosidad. Y me asombra, en todo caso, que, pese a su absoluta pertinencia, me resulten un tanto... insuficientes, en un sentido del que no es en absoluto culpable el autor, que tiene sus propios intereses, pero que a mí, dada mi particular posición respecto a esa época, sobre la que acabo de escribir una novela, me inquieta.


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Si una revolución equivale a un ciclo completo, con regreso al punto de partida, quizá lo que convenga a una época tan necesitada de rectificación como ésta sea... media revolución, o una revolución a medias, no sé si me explico.


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