jueves, julio 26, 2012

DEBILIDADES

Nublados de verano, con amenaza de lluvia. O no tanto amenaza como promesa de alivio de una tensión contenida. Y ese olor de la mampostería mojada cuando la tocan las primeras gotas.


***


Confesaré una debilidad: he disfrutado con el pequeño ciclo de Tinto Brass que me ha deparado la televisión por cable. No tanto con la pretenciosa y muy conocida Salón Kitty, con su utilización artera de la parafernalia nazi como aderezo sadomasoquista -y, sin embargo, hay que agradecerle a esta película lo que tiene de parodia desaforada de productos de prestigio como La caduta degli dei, de Visconti, o Portiere di notte, de la Cavani-, como con otras dos que no había visto, y que tienen su gracia: Senso'45, también una inteligente reductio ad absurdum de la famosa película de Visconti, con un tratamiento del nazismo (pues se trata de una traslación del argumento viscontiano a los tiempos de la república de Saló)  mucho más matizado que la mencionada Salón Kitty; y, sobre todo, Miranda, una hermosa reivindicación de la época dorada de las maggiorate, aquellas explosivas hembras italianas que tan bien combinaban la mera exuberancia carnal y el potencial dramático, en una primorosa reconstrucción nostálgica de la Italia rural de los años cincuenta. Ni que decir tiene que el atractivo básico de estas películas lo aporta la continua exhibición corporal de sus protagonistas femeninas, Anna Galliena y Serena Grandi respectivamente. Pero hay que reconocerle a este denostado director su capacidad de hacer que esta exhibición de encantos femeninos redunde en beneficio de la historia que quiere contar; y no, como suele suceder, que su historia se convierta en un estorbo para quien acude a la película atraído por otros reclamos. 


Sé que esta anotación no va a redundar en mi posible prestigio de cinéfilo, precisamente. Pero a este caro diario -sigamos en clave de cine italiano- no le puedo ocultar nada.


***


Verano: autoindulgencia. (Hay maneras peores de perder el tiempo.)     

1 comentario:

Sergio Fernández Salvador dijo...

Autoindulgencia y no mala conciencia. La mejor manera de comenzar el curso, o de volver al trabajo, es cansados de descansar.