martes, septiembre 25, 2012

INSEGURIDADES

Al hilo de lo de ayer: no hay que confundir el éxito mundano -que se obtiene de muchas maneras, además de con la literatura- con el éxito literario. Hay quienes viven muy a gusto en esa confusión; pero intuyo que la mayoría de los usufructuarios de esa clase de éxito saben muy bien la parte que corresponde a la habilidad, la suerte o el don de gentes y la que corresponde exclusivamente al valor de lo que escriben. En esto, sospecho, son muy pocos quienes se engañan. Otra cosa es que les guste oírlo en boca de otros. 

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Hay un tipo de inseguridad que se refiere exclusivamente a la valía absoluta del trabajo de uno en la escala de las aspiraciones humanas, e incluso a la de ese conjunto de aspiraciones y al esfuerzo, a menudo ingrato, que exigen; pero que nunca implica, digamos, la sospecha de que la obra propia pueda resultar menoscabada en su comparación con otras obras concretas y particulares. La clase de inseguridad, digamos, que suele ir unida a un secreto orgullo irrenunciable.

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Ay de quien, en vez de afines, se rodea meramente de cómplices.

1 comentario:

Rafael dijo...

A la última sentencia, yo solamente añadiría: "Hay complicidades en el silencio"