miércoles, octubre 10, 2012

BOMBONES


Bombones. Los han traído al trabajo unas compañeras que celebraban su onomástica. No puedo evitar coger uno cada vez que paso junto a las dos cajas abiertas. Golosina, sí, y un cierto afán, demasiado notorio, quizá, de autogratificación... Cuando, por fin, yo y otros golosos hemos terminado con las dos cajas, nadie se atreve a retirarlas, siquiera porque el gesto de las anfitrionas siga siendo visible durante el resto de la mañana. Esas cajas vacías son como una acusación, y motivo de no pocas bromas  incriminatorias por parte de quienes no han catado su contenido. Me siento culpable. Y, a la vez, deliciosamente consciente de que pecados como éste apenas cuentan en la lista de los muchos de los que uno se acusa al cabo del día...


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Este Maurizio Serra, italiano nacido en Londres y que escribe en francés, difícilmente podría ser acusado de revisionista o connivente con el fascismo. Y dice, en su biografía de Malaparte, cosas que hacen pensar. "La cultura italiana era entonces riquísima y a menudo de muy alto nivel, pese a la dictadura". Y sigue la impresionante lista: en pintura, Sironi, Casorati, Oppi, Scipione, Balla, De Pisis, Rosai, Campigli, a los que suma los ya veteranos De Chirico y Savinio; en cine, Blasetti, Camerini, Genina; en literatura, Ungaretti, Montale, Moravia, Bontempelli, Cardarelli, Papini... Lo que, a quienes aún hacen correlación entre los valores realmente perdurables de una época y los más o menos azarosos regímenes políticos que esa época ha debido soportar -pasa en España todavía respecto a los creadores que desarrollaron su obra durante el franquismo-, invita a revisar no pocas ideas preconcebidas.


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Este calor no es ya del verano, sino de la falta de voluntad de un otoño que todavía disimula, como los políticos que no se atreven a revelar su programa.

6 comentarios:

Rafael dijo...

Respecto al segundo apartado, véase el florecimiento cultural en España durante la dictadura (suave) de Primo de Rivera.

gatoflauta dijo...

Quizá hay, en el comentario relativo a Maurizio Serra, una cierta confusión. Las dictaduras difícilmente pueden impedir que nazcan grandes creadores, aunque sí pueden sin duda dificultar sus carreras. No es mérito de la dictadura de Franco el que en su tiempo desarrollaran las suyas, por ejemplo, Blas de Otero o Jaime Gil de Biedma. Sí es, en cambio, demérito suyo y de su régimen que el primero, en palabras de él mismo en entrevista de 1968, "desde el año 1955" no hubiera podido "publicar un libro en España", ya que, sigue explicando, "la edición española de 'Que trata de España' ya he indicado que está gravemente mutilada" (más de 100 poemas, aclara Sabina de la Cruz), o que el segundo hubiera de publicar "Moralidades" en México, o viera secuestrada apenas vio la luz su "Colección particular". Como tantísimos otros creadores, por lo demás. Cosa distinta es que en España, como dice Trapiello, las derechas, ganando la guerra civil, "perdieran los manuales de literatura", y haya efectivamente una labor de rescate por hacer (y en parte ya hecha, destacadamente por el propio Andrés) de creadores valiosos a quienes no se ha reconocido en la medida de su mérito por no ser, o no ser suficientemente, antifranquistas.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Bienvenidos ambos comentarios, y muy oportuno el segundo. Efectivamente, hay mucho que matizar; y, sobre todo, mucho que leer, para que no se le escape a uno, por las particulares anteojeras que cada cual debe a su formación y circunstancias, lo mucho valioso que pueda haber en el lado no favorecido por aquellas.

Y, amigo "gatoflauta", cuyos comentarios son siempre tan oportunos y bienvenidos: ¿no ha pensado en prescindir del pseudónimo, para que podamos discutir de igual a igual? Su nombre, seguro, honraría este blog y otros que visita.

gatoflauta dijo...

Gracias por lo de "honrar", pero ya habrá podido ver JMBA en otros blogs que esa opinión no es la de todo el mundo. Cosa un poco triste, no por el hecho de que otros no coincidan con uno (nada más natural, nada más sano), sino porque en cuanto se tocan determinados temas, parezcan desatarse con ello los peores demonios, y se pase con toda facilidad del disentimiento ideológico al insulto y al desprecio personales; sólo le queda a uno el pobre consuelo de haber actuado de revelador (involuntario, por cierto) de lo que realmente esconden a veces ciertas actitudes. En fin, en un ambiente de discusión civilizada sería razonable el mostrarse a cara descubierta; pero allí donde el viejo "homo homini lupus" está al acecho y presto a saltar al menor motivo, y aunque éste sea perfectamente imaginario, el antifaz no sobra. Por lo demás, el anonimato es cómodo para mí: me da más libertad a mí mismo, y hace que quienes me lean puedan juzgar de lo que digo, sin prejuicios a favor ni en contra por lo que hayan podido conocer de mi trabajo. Que no siempre ocurra así, pienso, no es culpa mía.

(Aclaro, releyendo esto antes de enviarlo, que jamás me ha ocurrido nada de eso que lamento en este blog, donde nadie me ha tirado cosas sólo por la osadía de decir lo que pienso. Ojalá fuera siempre así).

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Respeto su decisión, aunque quizá la solución sería identificarse sólo en aquellos blogs en los que sus opiniones son admitidas y discutidas sin acritud ni descalificaciones personales. En este mío hace meses tomé la decisión de no publicar comentarios anónimos, pero hago excepciones con aquellos tras los que intuyo un perfil definido y una línea de pensamiento coherente, coincida o no con la mía. Bienvenido siempre.

gatoflauta dijo...

Gracias.