jueves, febrero 21, 2013

DE PRONTO

Hace apenas unos días me quejaba del parón editorial y hoy me veo con las galeradas de dos libros sobre la mesa. Cosas de este variable oficio, que tan mal se aviene con las expectativas de los impacientes o la tendencia al desánimo de los prematuramente defraudados. De pronto, la preocupación mayor no es ya el aplazamiento sine die de la aparición de los libros ya cerrados, sino la posible coincidencia de fechas de dos de ellos. Claro que todo puede ser una falsa alarma: un mero subidón de adrenalina, cuatro o cinco tardes regidas por esa urgencia que parecen reclamar para sí las pruebas por corregir y luego... de nuevo el parón, la impaciencia, el desánimo. Así es la vida de uno.

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La sensación de que bastaría... un pequeño empujoncito para que todo esto se derrumbe. Y el sentimiento concomitante, que no sé si es esperanza... o miedo.

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