martes, marzo 12, 2013

LA PRENSA


Copio aquí, con algún retoque, el poema de Rudyard Kipling que traduje la semana pasada para el periódico El País. Es uno de los cincuenta que dicen haber rescatado y publicado por vez primera los responsables de la monumental edición de la poesía completa de este autor que acaba de publicar la Universidad de Cambridge. En cuanto al contenido... No creo que ponga o quite nada a la imagen que ya tenemos de Kipling. No falta algún eco de If...: esa mención a la engañosa "inmortalidad que da la fama", por ejemplo. Y lo que asombra del poema, sin duda, es la capacidad de Kipling de adelantarse a los tiempos -el rasgo que más aprecian en él quienes han estudiado su pensamiento, más allá del sambenito de reaccionario que supo ganarse tan a pulso-. Aquí va. 

LA PRENSA

¿Por qué no escribe usted para el teatro?
¿Y si se corta el pelo?
¿Se arregla usted las uñas en redondo
o se las deja rectas?
Cuéntelo a los periódicos,
no deje día sin contar.
Y, de camino, díganos:
¿Por qué no escribe usted para el teatro?

¿Cuál es su religión ahora?
¿Tiene algún credo usted?
¿Se viste usted de lana,
de arpillera, de seda o de mezclilla?
Dígame de qué libros se ha valido
en su ya larga trayectoria.
¿Escribe la palabra “Dios”
con D minúscula?

¿Aspira usted
a la inmortalidad que da la fama?
¿Manda a lavar la ropa fuera
o se la lavan en su casa?
¿Tiene principios?
¿Arde el genio en usted?
¿Es de buena familia su mujer?
¿Con qué rentas contaba?

¿Tiene su amigo algún secreto, 
alguna pena o vicio 
que haya usted prometido no contar?
Díganos su tarifa. 
La comidilla de las criadas,
lo que ya suponía el mayordomo,
cuéntelo a los periódicos
y nosotros haremos lo demás.

¿Por qué no escribe usted para el teatro?

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