miércoles, abril 03, 2013

CERO

Para aportar mi granito de arena a la elaboración de los diversos "números cero" que han ido jalonando la preparación de El Independiente, el nuevo periódico gaditano, del que hoy sale el número 1, escribí en su día este esbozo de columna con las dimensiones exactas de uno de los formatos previstos para este tipo de colaboraciones. Me agrada mucho que la hayan utilizado en alguno de esos números de prueba.

Aquí va: 


CERO 

Me piden un artículo –una columna– para uno de los “números cero” con los que El Independiente anda preparando su inminente aparición. Y siento un extraño cosquilleo mientras lo escribo. No sólo por ser parte de lo que me parece un hermoso proyecto; sino, sobre todo, porque este encargo parece el cumplimiento de una fantasía muy particular. Siempre que he escrito eso que se llama “una columna de opinión” he experimentado esa transparente indecisión por la que el escritor “de literatura” duda, a la hora de escribir para un periódico, sobre si verdaderamente tiene carta blanca para abordar, como suelen hacer los escritores, sus particulares manías y obsesiones, o bien debe atender las urgencias que dicta la actualidad. Claro que también cabe preguntarse qué es la actualidad. ¿Lo es el acontecer político? ¿Lo es la economía, esa mezcla de matemática parda y azar más o menos controlado? Se siente uno tentado, desde la impunidad que da escribir para un “número cero”, de decir que la noticia, en estos días de marzo, no puede ser otra que el arranque de la primavera, y de que ésta, pese a algún chaparrón y alguna que otra insidiosa racha de viento enredada en una esquina, vuelve a presentarse, como dicta el tópico, con su sonrisa más radiante…

Pero tal vez lo que antecede no valga siquiera para un número cero, y lo que toca decir, atando moscas por el rabo –no otra cosa hace un columnista–, es que, si algún simbolismo relacionado con la actualidad cabe encontrar en ese extraño guarismo que representa la nada, es el de que vivimos en una época en la que, de repente, todo parece por hacer. Europa vive desde hace un lustro en un interminable año cero. Igual que España. También esta columna, hace unos minutos, no era más que una pantalla en blanco. Ya no lo es: y es que el cero –la nada, que es también la indecisión y la inacción– está para colmarse, para dejar de ser. Y punto.


(Impreso en el "número cero" 
elaborado el 26 de marzo de 2013)

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Sobre Jesús Franco escribí esto cuando le concedieron el Goya de honor. Y esta reseña de sus memorias. Valgan como homenaje.

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