jueves, abril 25, 2013

SIN MAQUILLAR


Andan ahora muchas actrices comprometidas con la causa del “aspecto natural”. Quieren mostrarse tal como son, sin pintura ni maquillaje, y se aplican a ello con el afán con el que sus predecesoras de hace cuarenta años se exhibían en las revistas de desnudos. De eso se trata, supongo: de mostrar lo nunca visto, bajo el pretexto vacuamente feminista de reivindicar el aspecto “natural” de la mujer. Y ahí es donde vienen mis dudas, que ni el propio Levi-Strauss, creo, que dedicó su vida a explorar la diferencia entre lo natural y lo cultural, podría despejar del todo. Fue este ilustre antropólogo quien desterró definitivamente de las fantasías del hombre occidental la idea de que existían pueblos felices cuyos componentes no habían perdido su condición de seres tan naturales como los pájaros o las cebras. Hasta el más primitivo indígena del Amazonas, demostró, se rige por un complejísimo sistema de convenciones culturales, una de las cuales es la diferencia entre ir desnudos o vestidos, aunque en muchos casos esa diferencia estribe en llevar o no un bejuco atado alrededor del pene… Lo mismo puede decirse del adorno corporal: nadie más pintado y acicalado, pongamos, que un masái de Tanzania o una mujer himba de Namibia. A su lado, quien parece verdaderamente desnuda es la mujer europea bajo su fina capa de colorete o polvos de arroz.

Así que no entiende uno a qué viene esta pretensión de naturalidad. Feminismo de segundo orden, decía; o, tal vez, simplemente una más de las muchas afectaciones de sencillez de las que hacen gala los afortunados en tiempo de crisis. Otra cosa sería que se dejaran retratar con ojeras, con la cara congestionada de quien madruga o con el gesto de cansancio de quien regresa a casa en el transporte público al final de la jornada. Pero eso, en lo que tiene de exhibición de lo más íntimo y expuesto de nuestra condición, sería ya pura… pornografía.

Publicado el pasado viernes en El Independiente de Cádiz
Mañana, en la edición en papel, un nuevo artículo.

1 comentario:

Buceador dijo...

Sin maquillaje la mujer occidental, tiene usualmente la sensación, de estasr desnuda. Aśí como el más primitivo de los indígenas, por disponer del bejuco atado en el pene. Son situaciones eminentemente culturales . Diría que hacen la diferencia entre unos y otros. Comparto.
www.caminante-buceador.blogspot.com