jueves, abril 11, 2013

YOGURES


Contra la certeza de que todo caduca, la reciente noticia de que sobre los yogures ya no pende esa fecha fatídica que determina su eliminación supone un cierto alivio. El ministro del ramo ha decidido que el anuncio de terminación que suponía la denominada “fecha de caducidad” no era tan insoslayable como parecía, y que, a efectos de orientación práctica sobre la seguridad de los yogures, basta con que nos indiquen una fecha “de consumo preferente”. No es que los yogures hayan sido absueltos de las contingencias que pesan sobre toda materia biológica. También para ellos habrá un momento en que dejarán de ser lo que eran y sufrirán, como las carnes que visten la conciencia pensante de quien ahora mismo les habla, un inevitable proceso de descomposición… Como lo sufrirá también, ya puestos, esa misma “conciencia pensante”; aunque sobre esto último, ya lo sé, hay opiniones encontradas.

Lo que sí está claro es que ha habido en nuestra cultura reciente una fase dominada por el concepto de caducidad a fecha fija, y que la imagen más acabada de esa idea la proporcionaban los sufridos yogures. Incorporados a nuestra dieta cuando empezábamos a olvidar los fantasmas del hambre, y asociados ya indeleblemente a una etapa de nuestra historia en la que los españoles, por mor de una alimentación más sana y eficiente, dejamos de ser enclenques y bajitos, los yogures sólo presentaban esa pequeña pero inquietante tara: eran la versión moderna del carpe diem. Y así, entre la imagen de la guapa chica que nos sonreía pícaramente desde la caja de cereales y el recordatorio diario de que en esta vida nada es eterno, empezaba uno la jornada con una no sé si necesaria dosis de melancolía. Existe la belleza, sí, pero es perecedera, como lo es también nuestra capacidad de gozarla y el tiempo que tenemos asignado… No me extraña que, con los años, los yogures hayan llegado a causarme acidez.

(Publicado el viernes pasado en El Independiente
El artículo de mañana podrá leerse  en la edición impresa del periódico,)

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