jueves, mayo 30, 2013

CERVEZAS

Deben de ir las cosas muy mal para que se produzca una noticia como ésta. El consumo de cerveza en España, leo, cayó un 1,5 por ciento en 2012, y en hostelería ha acumulado en los últimos cinco años un descenso del 21 por ciento. ¿Quién mide estas cosas?, se pregunta uno. Pero lo cierto es que cada cual mira por lo suyo, y es fácil imaginar la alarma de los empresarios del ramo al ver que incluso la bebida social por excelencia, la que no necesita de otro aderezo o excusa para su consumo que el mero hecho de contar con un rato libre en un bar, la que no suscita sospechas ni arroja sombras de duda sobre sus consumidores –como sí lo hace el consumo a destiempo de otras bebidas más espiritosas–, se bebe ahora menos; lo que parece, no ya un simple indicador económico –como podría serlo, no sé, la frecuencia con que la gente viaja–, sino un síntoma de atonía, de renuncia incluso a los placeres baratos, a esa sencilla y económica alegría de vivir que hasta ahora se asociaba a los países mediterráneos.

No se entienda este artículo, en fin, como un irresponsable elogio del consumo de bebidas alcohólicas. El significado de la cultura del bar va mucho más allá, y se aplica incluso a las almas prudentes que beben refrescos o cerveza sin alcohol. Siempre me han admirado, por ejemplo, esas señoras más o menos achacosas que, sin apartarse ni un milímetro del rígido guión médico que les veta el consumo de la bebida rubia, y con un vaso de cualquier insulso refresco en la mano, palmotean y ríen en compañía de sus maridos en la barra de un bar, y les basta respirar esa atmósfera para sentirse tan alegres, en todos los sentidos de la palabra, como el bebedor más desenfadado.

¿Volveremos a los tiempos del vino peleón, los bares sólo de hombres y los dramas de taberna? En algunos de esos tabancos y reservados se han gestado, no hay que olvidarlo, las páginas más negras de nuestra historia.

Publicado el pasado viernes 
en El Independiente de Cádiz  

1 comentario:

ohma dijo...

Los sueldos cada vez cunden menos porque los precios se han disparado, y si a eso añadimos la falta de trabajo,pues cae de cajón que haya descendido el consumo de cerveza. Se sustituye por un agua que es más sana y barata, :)
Los cerebros alemanes brillan que da gusto, vamos de culo!
Saludos.