jueves, junio 13, 2013

SEXO ORAL

El actor Michael Douglas ha explicado que el cáncer de garganta que acaba de superar se debía a la práctica del sexo oral. Lo que, a la luz de lo que efectivamente sabe la ciencia sobre este asunto, no deja de ser una extrapolación arriesgada. Alguno, no obstante, se habrá acordado de la dramática comparecencia en la que el también actor Rock Hudson anunció, en 1985, que padecía sida. Aquello tuvo la virtud de dar a la todavía misteriosa enfermedad una dimensión pública que contribuyó a difuminar la idea de que ésta sólo incidía en determinados círculos considerados marginales. La imagen del demacrado actor explicando su mal, no obstante, añadió una nota pesarosa, casi un memento mori, al hedonismo desprejuiciado que, tras la crisis económica de los setenta, volvía a imponerse en Occidente. 

Aprovechando las anecdóticas declaraciones de Douglas, se ha difundido ahora el dato de que, según las estadísticas, la incidencia del cáncer de garganta en general ha aumentado, aunque no hay evidencia alguna de que este crecimiento esté relacionado con el auge de tales o cuales prácticas sexuales. Don Juan Valera, que de refinamientos eróticos entendía lo suyo, dejó dicho que, en estas cuestiones,tanto sabía la más sofisticada cortesana de París como la campesina más modesta y desinformada; por lo que sería como mínimo arriesgado afirmar que las parejas sexualmente activas de los últimos años hacen cosas que no hacían con idéntica fruición sus padres y abuelos. A no ser que la dichosa crisis, en fin, nos haya redescubierto el valor de las distracciones que tenemos en casa. También es posible que los moralistas de turno anden ya prevenidos respecto a la previsible ola de hedonismo que sobrevendrá cuando terminen las actuales estrecheces. De momento, y ante las noticias, más de uno ha tragado saliva –por eso de poner a prueba la parte afectada– y… se ha encogido de hombros.

Publicado el pasado 
viernes en El Independiente

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