jueves, junio 06, 2013

UNA MODESTA PROPOSICIÓN

No será la mía tan bárbara como la que dirigió Jonathan Swift en 1729 a las autoridades británicas, en la que, para solucionar las hambrunas de Irlanda, sugería que los habitantes de la isla se comiesen a sus hijos… La mía es más factible, aunque a algunos les parecerá igual de absurda. ¿Tan difícil es que gobierno y oposición pacten el diseño de un sistema educativo que pueda durar veinticinco años? Nunca han estado mejor definidas las diferencias que separan a ambos. Y, por tanto, nunca ha sido más sencillo acotarlas y definir las transacciones necesarias para alcanzar un acuerdo.

Al gobierno, le pese a quien le pese, no le falta razón a la hora de proponer un cambio radical de los fundamentos del sistema educativo: la situación del mismo es calamitosa, y el desprestigio de la pedagogía “constructivista” en el que está basado parece no tener vuelta atrás. De ahí que puedan oponerse pocos argumentos a la propuesta de sustitución de ese sistema por otro basado en la exigencia y en el reconocimiento del mérito y el esfuerzo. Pero no parece aceptable que el gobierno, a la hora de vender esa mercancía, meta en el mismo paquete otras medidas que nada tienen que ver con la regulación del proceso educativo propiamente dicho, y sí con la defensa de los intereses de los sectores empresariales y religiosos que le son afines. Lo de siempre: lo urgente no es más que la excusa para imponer más o menos disimuladamente lo meramente oportunista y coyuntural.

Por eso la propuesta es sencilla: que la oposición acepte el diseño general del nuevo sistema educativo que propone el gobierno y éste, a cambio, renuncie a imponer la pacotilla ideológica y clerical que ha intentado colar de matute. Lo uno por lo otro. Junto con un compromiso claro de que, cuando quienes hoy están en la oposición recuperen el poder, no intentarán tomarse la revancha y colar su propia pacotilla. ¿Tan difícil es?

Publicado el pasado viernes 
en El Independiente

3 comentarios:

Amando CARABIAS MARÍA dijo...

Yo diría que es imposible, porque la verdadera educación interesa sólo a los profesionales. Mientras estos no estén en el centro del sistema, las cosas se harán del mismo modo destartalado y partidista en uno u otro sentido.

Portorosa dijo...

Sí, claro, lo es.
Las dificultades para hacer lo que no queremos hacer son infinitas...

Un saludo.

José Luis Piquero dijo...

Sí, tan difícil y más aún. Los socialistas no quieren soltar al ministerio de Wert, uno de los más ideológicos. Es uno de sus caballos de batalla y además están desesperados. Tienen que simular ante su decepcionado electorado que están en la brecha.
Y el PP tiene que contentar a su electorado de derecha (con esto y con lo del aborto), porque es su caladero más fiel, aunque ellos se mueran por el centro.
Total, que es la misma batalla que lleva 20 años librándose. Aquí lo último que importa es la educación.
Un abrazo.