miércoles, julio 24, 2013

EL BAR

El bar de la esquina, nuestro bar de barrio por antonomasia. Ya me gustaría poder describirlo como un bar típico, tradicional. Pero, más bien, es una amalgama un tanto chirriante de diversos tipos de bares de comida rápida -pizzería, bocadillería, freidor-, más o menos redimida por el hecho de que todo lo preparan al momento y, en general, resulta apetitoso y barato, y te saca del apuro en un momento dado... Tampoco se está mal en la terraza, en verano; y el ambiente, aunque confianzudo y sencillo -es como si, metafóricamente, todos bajáramos al bar en zapatillas-, suele ser agradable. Lo mismo confluyen allí los policías de ronda que la bella del barrio -una chica muy espigada que ha salido en un programa de televisión-, lo mismo el plantel de repartidores, con sus motos y con sus novias, que las amas de casa que esa noche no tienen ganas de cocinar. Y ni siquiera hacemos mucho ruido: las risas, las voces, se diluyen sin estrépito en el cielo sin fondo que recortan los edificios que nos rodean. A veces, entre bromas y veras, convenzo a los amigos que nos visitan para que tomen el último bocado allí, y todos -poetas, catedráticos universitarios, extranjeros que ponen una nota de babel idiomático en la mescolanza de conversaciones que allí se oye- prometen repetir. Lo que nunca ha conseguido uno es llevar allí los problemas del día, los pequeños pero engorrosos laberintos domésticos, las preocupaciones. Todo eso queda atrás en cuanto te ponen por delante tu media jarra. Cuando me jubilen, ya lo he dicho, pienso pasarme las tardes allí. Descansaré la vista, por lo menos -nada de lecturas a partir de cierta hora- y me distraeré, si no metiéndome en las conversaciones -a veces, de muy alta especialización, como una que oí ayer sobre variedades de atún, y la diferencia o semejanza entre el bonito y el atún rayado-, sí al menos oyéndolas como música de fondo. Allí nadie sabe que soy escritor, y es poco probable, por no decir imposible, que nadie lea estas líneas y se entere de que he querido retratarlos en este cuaderno. Mejor así.

1 comentario:

Tiemann Pl. dijo...

Bonita entrada. José Manuel, podrías hablarnos un poco más de esa chica espigada. La anécdota del programa de televisión promete ser interesante.
Saludos.