martes, julio 16, 2013

GALEOTE


La vida del galeote literario: no tanto remar, como añadir agua al mar en el que se rema; en este caso, un mar de palabras.


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Al otro lado de la bahía, una feria. Me llega su rumor atenuado por varios kilómetros de distancia lineal sobre el agua: un rumor indistinto, levemente pautado por un latido irregular, como el pulso de un enfermo que padeciera, a la vez, taquicardia y arritmia... Miro en esa dirección y veo una mancha incandescente en medio de la oscuridad. Y se me ocurre que a nuestras representaciones habituales del infierno les falta precisamente eso: la banda sonora. 


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Lo que suele olvidarse, cuando se habla de la corrupción política, es quiénes son los que corrompen a los políticos, que al fin y al cabo son sólo instrumentos. Por cada político corrupto que es puesto en la picota, quizá habría que añadir unas cuantas decenas de empresarios, por ejemplo, o de beneficiarios directos de una red clientelar. Y quizá entonces el clamor ciudadano no sería tan grande, porque quien más, quien menos... 

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