martes, diciembre 24, 2013

SE ME OLVIDABA...


Ya quisiera uno ser tan optimista como para creer que la mayoría social del país es, como dicen algunos, progresista; entendiendo por tal, no la mera acepción política instrumental que tantas decepciones ha deparado a quienes alguna vez le hemos concedido algún crédito, sino una manera de encarar la existencia que incluye el espíritu crítico, la asunción de la cultura -la Ilustración- como un valor, y una fe activa en una progresiva mejora material y moral de la humanidad. No, predicar todo esto de la mitad de nuestro malhadado país es demasiado. Más bien parece que algo menos de la mitad de la nación es francamente oscurantista y reaccionaria, y un porcentaje similar se inclina -a veces porque no hay otra alternativa- hacia un cierto populismo de izquierdas que con frecuencia se ha mostrado tan ineficiente como corrupto. Si alguna esperanza le queda al país, es que, en determinadas ocasiones, puedan tener voz e influencia -que no poder- los pocos que escapan a esta determinación casi genética a pertenecer a un bando o al otro. Ocurrió, como casi un milagro, en algunos momentos de la Transición, pero no parece que ese espíritu esté ahora vigente o ni siquiera en perspectiva de recuperarse. Y ya sabemos todos cómo resolvemos los españoles nuestras diferencias cuando no atendemos a esas benditas voces de los más prudentes, los más moderados -no en el sentido político de la palabra, naturalmente-, los más sabios.

Ah, se me olvidaba: feliz Navidad.