viernes, enero 17, 2014

CRÓNICAS

Quienes mejor nos entendieron fueron nuestros escritores de los Siglos de Oro -que fueron también, en lo que a la vida cotidiana se refiere, siglos de harapos y miseria-. Fuenteovejuna y El alcalde de Zalamea son casi crónicas de actualidad. Como lo son también, aunque algunos fueron escritos hace más de cien años, muchos artículos de Julio Camba; como uno en el que habla del bien fundado escepticismo de los madrileños hacia las obras públicas que, con el pretexto de mejorar la ciudad, no son  más que una excusa para subirles la contribución y los alquileres. Que la primera gran revuelta urbana contra los abusos de la actual clase dirigente haya tenido lugar en Burgos, y no en Madrid o Barcelona, dice mucho de en qué regiones de nuestra geografía sentimental siguen todavía vivos los restos del viejo pundonor hispano. Por algo se pone tanto empeño en que se deje de leer a los clásicos en las escuelas.


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Todo invita a desistir. Que es también una manera de triunfar, aunque sólo sea por ese viejo sofisma moral que equipara la victoria con la renuncia.


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Si lloviera al revés, navegaríamos sobre los paraguas.

1 comentario:

rebeca martín gil dijo...

Ojalá esto no se quede en Burgos, y ojalá también que la tregua-trampa del Ayuntamiento acabe siendo la victoria vecinal.