martes, enero 28, 2014

YOUR REVOLUTION IS OVER

La muerte de un poeta es también su acto promocional más importante: en ningún otro momento de su trayectoria le habrán dedicado tanto tiempo en los telediarios, y ninguna reseña de sus libros publicados en vida habrá tenido el alcance y el afán totalizador de las necrológicas apresuradamente escritas para la ocasión. Y qué decir, en fin, de las editoriales que, estando todavía el poeta corpore insepulto, anuncian la inmediata publicación de los libros que tenían en la nevera desde hace años...


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He aquí lo que le dice el millonario Lebowski al ex-hippy Lebowski, conocido por sus amigos como The Dude ("El Nota" en la traducción española), cuando éste acude al despacho de su homónimo para reclamarle una compensación por los daños sufridos por su alfombra, sobre la que se han orinado unos matones que intentaban extorsionar al primero: Your revolution is over, Mr. Lebowski -grita el millonario- Condolences. The bums lost. My advice is to do what your parents did; get a job, sir. The bums will always lose. Do you hear me, Lebowski? ["Su revolución se acabó, señor Lebowski. Mis condolencias. Perdieron los vagos. El consejo que le doy es: haga lo que hicieron sus padres: consiga un empleo, señor. Los vagos pierden siempre. ¿Me oye usted, señor Lebowski".]. Y es posible que ése sea el mensaje, no ya de esta película, sino de todas las de los Coen, incluyendo la última, la desesperanzada y grisácea A propósito de Llewyn Davis. Los desgraciados pierden siempre, y el fracaso es más penoso cuanto más grande fueron las expectativas; y si éstas fueron de orden artístico (como las de Barton Fink, que cree haber triunfado como dramaturgo por haber cosechado un éxito en Nueva York que le ha abierto las puertas de Hollywood, o como las del propio Llewyn Davis, que aspira a triunfar en el mundo de la música folk en un momento que parece ser el más propicio para ello), tanto peor, porque una revolución que se deja arrebatar, no sólo la posibilidad de transformar la realidad social y política, sino incluso la primacía cultural, es ya del todo irrecuperable. Como sabemos bien quienes etc.


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Triunfos de la literatura, de cierta literatura al menos: hacer aflorar lo que, de permanecer oculto, infligiría acaso una forma de dolor mucho más atenuada y tolerable que la que produce el mal una vez descubierto y expuesto a todos.

1 comentario:

arati dijo...

A propósito de Llewyn Davis me provocó tanto desasosiego como ciertas historias de Paul Auster... con esos personajes que hacen malabarismos sobre una fina línea.
Una línea entre dos abismos, ya no entre el éxito y el fracaso sino entre una vida más o menos posible y una ciertamente imposible.