martes, marzo 04, 2014

LUJOS DEL INVIERNO


Maternal el gesto de estas costureras a las que a veces traigo alguna prenda para arreglar. Claro que, con este abrigo al que le sobra una cuarta de cada manga, mi aspecto es el de un niño que se ha puesto una prenda de su padre. Un niño resabiado y con canas.


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No daba uno mucho crédito al pronóstico según el cual la tarde iba a ser soleada y despejada, cuando la mañana estaba siendo húmeda y fría bajo una nutrida capa de nubarrones. Pero sí: cuando ya declinaba el sol, las últimas nubes terminaron de diluirse. Lujos del invierno: esta luz de día de fiesta destinada a lucir solamente unas horas de la tarde del lunes. 


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Estos libros, en fin, que exhiben sus defectos tan abiertamente que uno casi no se atreve a señalarlos, por temor a incurrir en la pura descortesía... ¿Todo lector está obligado a ejercer de crítico literario? No. Ni siquiera los críticos literarios que de verdad leen.

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