miércoles, abril 09, 2014

VERDADES SIMPLES

Anticipo del verano. Cuerpos casi completamente desnudos en la playa, desnudeces parciales en todas partes. El placer casi irrestricto de mirar desde esta especie de serenidad colmada, que es también gratitud a la vida y a las personas que quieres.

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Vuelvo a ser escritor en revistas. Recibo el primer número de la sevillana Estación poesía y espero otras dos más en las que van otros tantos poemas míos. Nunca me he prodigado mucho en revistas; entre otras cosas porque, en la bienhadada racha editorial que precedió a las actuales penurias, casi no me daba tiempo de dar anticipos de mis libros antes de que éstos se publicaran. Y ahora que casi no hay editor que se atreva con algo mío, vuelvo a mis orígenes: a aquella bendita dispersión en la que me fue dado iniciarme como escritor, en revistas como Fin de Siglo, Contemporáneos y tantas otras que se publicaron en los mismos años en los que nos golpeaban todavía los coletazos de la otra crisis económica y España era un baldío en el que la gente moría por ingerir aceites adulterados, por ejemplo. Eran un lujo de pobres, como ahora. Quizá no supo uno administrar muy bien toda esa ilusión que generaban; y que me alegra constatar que no ha desaparecido del todo.

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Oigo ahora cantar a ese pájaro "que apenas es flor de pluma / o ramillete con alas" en las reflexiones de Segismundo. Después de asistir a una representación escolar de La vida es sueño, constato que mi apreciación de Calderón es quizá incluso mayor de lo que, a estas alturas de mi vida, suponía. Algo en mí todavía se eleva sobre mi bien cultivado escepticismo y me lleva a estimar -que no a creer- esas complicadas verdades simples en que creía el dramaturgo.

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