miércoles, mayo 07, 2014

DADÁ

Mientras veo Topaz, la menospreciada película de Hitchcock sobre la novela de espías de León Uris, siento... no sé cómo ponerlo... Digamos que una inexplicable nostalgia de la Guerra Fría. Un mundo donde todos los conflictos aparentemente se reducían a uno solo; y donde, por esa exigencia de adhesión inquebrantable que planteaban cada una de las dos partes en liza, la mejor opción posible era la ambigüedad. Y quizá en esto reside la grandeza de la película de Hitchcock: no en su argumento, tomado tal cual de un trillado best-seller, sino en la manera de retratar la zona intermedia en la que viven la mayoría de sus personajes. De haberme tocado vivir en una época así -y todas lo son, porque todas reclaman la adhesión absoluta a su verdad esencial o a su contraria, sin matices-, creo que habría tenido clara mi elección: agente doble.

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Cuando, como ocurre hoy, se percibe con tanta claridad la discrepancia entre la realidad y el modo oficial de interpretarla, el primer damnificado es el lenguaje: empieza uno a desconfiar del instrumento que con tanta contumacia afirma lo que se percibe como mentira. Y es entonces cuando empieza a adquirir cierta credibilidad el balbuceo. Si la cosa no cambia -y no parece que vaya a hacerlo-, en menos de un lustro todos dadaístas.

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No, Tarzán no iba del todo desnudo; y no tanto por el taparrabos como por el puñal.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Es lo de Vázquez Montalbán: "Contra Franco vivíamos mejor". Pero es ironía. No vivíamos, o vivían, mejor; sólo con más comodidad, en el sentido de que las cosas estaban, o lo parecían, más claras, y había que pensar menos, actividad ésta siempre tan incómoda. Ciertos nacionalismos exacerbados de ahora (de uno y otro signo) también me lo recuerdan vivamente. O ciertas actitudes más o menos (más bien menos) religiosas. Lo de que el mundo se divida en "los buenos" ("los míos": son términos equivalentes) y "los malos" (los otros, claro), ¡simplifica tanto las cosas!

Anónimo dijo...

Veo que olvidé firmar; gracias por saltarse en mi favor la norma que preside el blog. Soy el repetido "Gatoflauta".