miércoles, mayo 28, 2014

FÁBULAS

Esopo lo vio claro: cuando las ranas que pedían rey comprobaron la inanidad de la socialdemocracia o el liberalismo tradicionales, clamaron a Zeus y éste les mandó, para que lo dejaran en paz, un dragón populista (de derechas o de izquierdas: en eso hay discrepancias). Sólo que, en la fábula, ese hecho ocurrió una sola vez y  no tuvo repetición posible: el dragón se comió a todas las ranas; mientras que en Europa la historia se repite más o menos cada medio siglo, y siempre hay alguna rana que sobrevive para lamentar su mala cabeza.

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Para que, en tardes como ésta, el silencio no se perciba como otra forma de la nada, cantan los pájaros.

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La intimidad es lo que consigues salvar de esa rebatiña en que consiste la vida en sociedad; aunque a veces no sepas si el esfuerzo ha valido la pena.



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