lunes, julio 14, 2014

MODOS

Primer día de verdadera inactividad, después de semanas vividas no exactamente en tiempo presente, sino en el de la inminencia…; digamos, en una especie de futuro desiderativo, que es un modo verbal del que carece el idioma, pero que el ánimo encuentra muy útil para explicarse.


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En la ciudad el silencio es un zumbido; en el campo, un clamor.


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Rumores de taberna: el sonido de la soledad en compañía. Entiendo que algunos prefieran esta circunstancia incluso para aquellas tareas que parecen exigir la soledad absoluta: por ejemplo, escribir. Como hago ahora: el televisor encendido, conversaciones de fondo, ajetreo de vasos que van y vienen... Lo que escribo me llega como de un receso del yo capaz de actuar al margen de estas circunstancias, mientras que el resto no pierde puntada... Y quizá ése sea el meollo de la cuestión: encontrar a ese otro yo capaz de defender los privilegios de la soledad incluso en la más ruidosa compañía.

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