miércoles, agosto 06, 2014

A VECES


Vivo en la casa y también en el reflejo de la casa, y la verdad es que no sé cuál de esas dos existencias me gusta más. Arriba soy sólido y opaco, tengo sombra y obstaculizo la circulación del aire. Abajo soy fluido y transparente, tiemblo con el temblor del agua y me borro cuando una conjunción de factores que no controlo –por ejemplo, que el sol se nuble, o que un viento rice la superficie de las aguas– borra la totalidad del reflejo que habito y vuelve el agua momentáneamente opaca, como yo arriba. 

A veces me recreo en imaginar que cambio las tornas, y que es mi yo denso y opaco el que se hunde en las aguas, mientras mi reflejo incorpóreo se eleva… Pero eso sólo ocurre en los días malos; quiero decir: en los días en los que no me siento ni aquí ni allá, no sé si me explico. 

(Texto escrito para el cuadro de José Alberto López que se muestra en la ilustración, perteneciente a la exposición "Al este de Atlántida", que se ha inaugurado hoy miércoles y puede verse en la fachada de la Plaza de Abastos de Cádiz.)

1 comentario:

Emilio Calvo de Mora Villar dijo...

Bonito el cuadro, mucho. La casa está siempre en el interior.