miércoles, noviembre 26, 2014

SUPPOSED TO

Lo bueno de escribir poesía -y parece que la racha dura- es que es casi como no escribir; y no porque no implique el gasto de muchas horas, sino porque tiene poco que ver con esa especie de exhaustivo remar en banco de galeote al que se parece tanto, por ejemplo, la escritura de una novela. Dios me libre de escribir otra (aunque ideas no me faltan, todo hay que decirlo).

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Llama la atención la práctica desaparición de la política como tema de conversación, al menos entre la gente con la que me relaciono; aunque más bien da la impresión de que se trata de un fenómeno más general; y que contrasta con la casi exclusividad de la que ese asunto goza en los medios de comunicación. Es una indicación más de la enorme distancia existente entre lo que la clase política y periodística piensa que le interesa a la gente y lo que de verdad interesa. Una prueba más: ayer, cuando practicaba con mis alumnos mayores esa clase de oraciones pasivas impersonales que en inglés se utiliza para transmitir opiniones (del tipo: John is supposed to have a lot of money), les propuse inventar algo a partir de este pie: 'Podemos' is supposed to....; y a casi ninguno se le ocurrió nada. Por algo será.

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No, cuentos tampoco; no ahora (y no sólo porque tenga guardado un libro inédito de cuentos con el que no sé qué hacer). Escribir cuentos implica también quedarse sin resuello, aunque sólo sea en una sentada. Y, puestos a hacer esfuerzos agotadores, casi preferiría uno que, por sostenido, creara hábito.

Lo dicho: poesía. Y que siga. 

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