lunes, noviembre 03, 2014

ZAMBULLIDA







Mirar el mar, incluso a distancia y desde detrás de un ventanal infranquable, como si tu siguiente acto fuera a ser una zambullida... 


***

Hay épocas en las que a uno no le toca hacer otra cosa que erigirse en testigo impotente de dos pesadillas simultáneas, o quizá dos naufragios: uno circunscrito al entorno privado, otro de alcance general.


***

Olvido muchos de los libros que leo, pero nunca los que me han acompañado en días como éstos. A todos, buenos o malos, se les pega este cansancio, esta luz cansina, este desapego general hacia todas las cosas (salvo, quizá, ciertas inesperadas apelaciones sensuales, que se reciben como una dádiva). No salen necesariamente mal parados de ello; aunque tampoco estoy muy seguro de que sepan apreciar, ellos o sus autores, esta extraña cualidad añadida, esta inesperada mezcla con circunstancias que les son del todo ajenas y de las que ya, en la memoria de al menos un atribulado lector, forman parte inextricable.   

No hay comentarios: