miércoles, diciembre 17, 2014

LIGERO DE EQUIPAJE

Hace años un arquitecto me advirtió del peligro que podía suponer acumular libros en un piso pequeño: la estructura de un bloque de viviendas, me decía, no tiene por qué estar preparada para resistir ese peso. Desde entonces miro el techo todos los días, por si las grietas. Y ahora lo del pobre R. de C., muerto mientras intentaba salvar su biblioteca de un incendio. Los libros como trampa, y no sólo en sentido metafórico. Quizá se han convertido en una carga demasiado onerosa para las vidas que se pretende que llevemos hoy. Hace años, recuerdo, estalló una polémica porque el gobierno quiso promover viviendas de treinta y cinco metros cuadrados, como las que se remedan en los expositores de Ikea. En un piso así, escribí en un artículo, no era posible disfrutar, por ejemplo, de ese lujo al alcance de todos que es una pequeña biblioteca. Ahora me siento más inclinado a suscribir lo que decía Antonio Machado: mejor "desnudo, ligero de equipaje"; o Quevedo: "con pocos pero doctos libros juntos". Etc.


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Empezar por librarse de los que uno ha escrito: esa rémora.

Imagen: "Emigrantes" de Manuel Martín Morgado.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Siempre he pensado que quien asegura, por ejemplo, "todo el mundo tiene un precio", está diciendo (y a veces, encima, injustamente) que él mismo, al menos, está convencido de tenerlo. No todo el mundo es corrupto, o corruptible; y comparar a quien, por ejemplo, percibe los famosos 426 € (y ningún otro ingreso) sin que legalmente tenga todo el derecho, con quien roba o defrauda millones (sobre los millones que a lo mejor ya tiene) es perder de vista lo de los "planos, grados, niveles" que decía JRJ. Es como comparar a una canica con la Tierra, por el hecho constatable de que ambas sean (más o menos) redondas y se muevan. La diferencia entre quien es levemente ilegal, o alegal, para poder vivir y, digamos, un Bárcenas, es radical; y aproximarlos, a mi modo de ver, sólo sirve para confundir, y para disculpar a estos últimos, que no tienen ni merecen disculpa: justo lo contrario que los primeros.

(Gatoflauta)

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Exactamente. Por eso me parece intencionada la tendencia actual a ventilar escándalos en todos los medios y gremios: es como si la clase política -que tiene obligación de ejemplaridad- quisiera dar a entender que en esto no son distintos del resto de la sociedad.

Sergio Fernández Salvador dijo...

El hediondo ventilador. Verbigracia, la Barberá cuando se supo lo de sus bolsos: "Todos los políticos reciben regalos", etc.

Buceador dijo...

" En todos lados se cuecen habas y en mi casa, calderadas ".Así, ocurre en la Argentina.
Mal de muchos, no es consuelo.!!!
www.caminante-buceador.blogspot.com