miércoles, febrero 25, 2015

FUTURE PERFECT

No, no estaría mal que el desenlace del actual panorama de incertidumbre política fuera la consolidación de un bipartidismo renovado, por el que los dos  partidos que hoy se alternan en el poder cediesen su lugar a otros más o menos ideológicamente equivalentes, pero cuyos líderes y base social estuvieran limpios de la mezcolanza de clientelismos y corruptelas en que se ha traducido la práctica política de sus predecesores. La pregunta es: ¿cuánto tiempo tardarán en alcanzar ese estado de estancamiento y decadencia? Si su recorrido bastara, pongo por caso, para otorgar al sistema político unas cuantas décadas de credibilidad, habrían cumplido su función. Eso sí: siempre que no vengan ya tocados, desde su nacimiento, de los males que dicen estar llamados a extinguir. Y hay signos más que preocupantes de que éste parece ser el caso.

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Ejercicios escolares para practicar el "futuro perfecto". ¿Qué cosas habrás hecho dentro de, pongamos, veinte años? Para un chico de diecisiete la predicción no ofrece mayor dificultad: habrá acabado los estudios, se habrá independizado de sus padres, habrá encontrado empleo, fundado una familia, contraído todas esas obligaciones y compromisos en que se traduce la vida adulta. Eso, claro está, si ignoramos la posibilidad estadística de que ese previsible recorrido se trunque o tuerza. Peor es el caso del adulto que sonríe bobamente ante estos ejercicios gramaticales aplicados con más o menos ligereza a la propia biografía: mejor no pensar en lo que le aguarda dentro de un cuarto de siglo; si es que otras eventualidades peores o más expeditivas no le alcanzan antes.

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Por entonces habré publicado, si la coyuntura lo permite, una docena de libros más. No peco de optimismo: la mitad de ellos están ya en curso, si atendemos a la idea acumulativa que uno tiene de la literatura. Cada día aporta unas líneas, cada dos o tres semanas es raro que no se sume a tus carpetas un artículo nuevo, una conferencia, un relato, un pequeño ensayo, unos versos, una secuencia de entradas en este cuaderno. Luego llega el momento, la ocasión, de agrupar algunas de esas páginas por razones de afinidad... y ya está. De esto escapan, naturalmente, las novelas y los estudios de cierta ambición teórica: también los he escrito, y no descarto que vuelva a dejarme tentar por algún otro empeño de esa clase. Lo que me pregunto es si, visto desde esa imaginaria perspectiva, el esfuerzo total habrá tenido sentido. He ahí, en la frase precedente, un buen ejemplo de ese futuro perfecto que vanamente me empeño en explicar a mis alumnos. 

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