miércoles, mayo 27, 2015

SHE WALKS IN BEAUTY

Una franja de bruma en el horizonte crea el efecto óptico de que los barcos allí situados -un velero, un par de barcas de pesca- están suspendidos en el aire. Es una imagen hipnótica, de la que no podemos apartar la vista, hasta el punto de que esta flagrante contradicción de nuestro sentido de la realidad empieza a resultar molesta. Mejor mirar para otro lado, a nuestro confortable  mundo de objetos bien asentados en el suelo por la fuerza de la gravedad, no vaya a ser que...


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She walks in beauty, like the night..., empieza a recitar el campesino Marco a la mujer a la que ha brindado su ayuda después de que el coche de ésta haya quedado inutilizado por un accidente. Es el comienzo de la difícil historia de amor que surgirá entre este campesino, que pronto destacará por su valentía en los primeros combates de la inminente guerra civil española, y Norma, una dubitativa espía al servicio de los fascistas. Todo esto ocurre en Bloqueo (Blockade), una película de William Dieterle que se estrenó en 1938, cuando el resultado del conflicto era todavía incierto. Una de las primeras víctimas célebres de la guerra había sido el poeta Federico García Lorca, y quizá lo propio hubiera sido que el guionista de la película hubiera puesto en labios del campesino unos versos de este autor, o quizá mejor de algún otro poeta lo suficientemente conocido como para que sus versos hubieran llegado a la hipotética escuela de pueblo donde ese campesino culto y sensible habría aprendido las primeras letras.

Pero no: los versos en cuestión son de Byron, y basta este detalle para afianzarnos en nuestra impresión de que aquella España popular vista desde Hollywood tenía bien poco que ver con la España real. Hoy vemos esta película con simpatía y una cierta condescendencia. Y se nos ocurre que la cita de Byron quizá no fuera del todo inapropiada: aquella lejana guerra era, para el espectador anglosajón, tan exótica como aquella otra en Grecia en la que el autor de Don Juan perdió la vida... por un gesto.


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Cuando me hablan de novela histórica saco la pistola.

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