jueves, junio 18, 2015

RATAS

Entre semana mi vida social, si es que así puede llamarse, se reduce a las salidas que hago en días alternos para correr. No es que hable con mucha gente en esas ocasiones: en los últimos dos meses, la única persona con la que he cruzado palabra ha sido un viejo compañero de natación que alterna las sesiones de piscina con estas caminatas. Si cuando me lo encuentro voy al paso, me paro a intercambiar con él alguna impresión sobre el tiempo; si voy corriendo, me limito a saludarlo con la mano. Esta parquedad de contactos sociales no significa que no me haya familiarizado ya con la concurrencia. Todas las tardes coincidimos aquí más o menos los mismos: una anciana muy encorvada que anda siempre a paso muy rápido, como si huyera de un enemigo que ya debe de tener muy cerca; varias parejas de mediana edad, y otras tantas jóvenes; algunos que parecen tomarse muy en serio esto del ejercicio y salen a correr magníficamente equipados; y otros, como yo, más bien zarrapastrosos, que se ponen la primera camiseta vieja que encuentran. A veces sorprende la presencia de un extraño o un excéntrico: la semana pasada, por ejemplo, me crucé con un tipo vestido con un impecable traje negro, indiferente al sol que encendía la tierra amarilla de la pista y nos hacía sudar a todos la gota gorda... Hay también una tribu de ciclistas y un nutrido número de paseantes de perros, uno de los cuales ayer se asombraba de que su diminuto chucho doméstico, seguramente muy apacible, pugnara por soltarse de la correa y echar a correr detrás de una enorme rata que acababa de cruzar la carretera. En general, parecen todos personas pacíficas, o al menos el entorno en el que coincidimos no da ocasión para que manifiesten la agresividad que caracteriza a buena parte del prójimo en otras circunstancias. Incluso los ciclistas son aquí más comedidos que cuando se los cruza uno en su circuito urbano. Son, ya digo, mi sustitutivo de todas esas otras actividades que cada vez voy espaciando más. Muy pronto empezaré yo también a corretear las ratas. Al tiempo.

No hay comentarios: