lunes, agosto 10, 2015

BIDIMENSIONALES

Calimas de agosto, o lo contrario de los días soleados de invierno: calor espeso bajo una especie de difuso nublado, sin que el sol propiamente dicho pese. Tampoco hay sombras, por lo que la posición de los cuerpos en el espacio adolece de cierta bidimensionalidad: figuras recortadas que se mantienen precariamente en pie gracias a una peana. A un paso de la inmaterialidad, que sería tener sólo una dimensión: durar. Pero no caerá esa breva.

***

Dones inesperados del ocio: cuatro poemas desde mediados de julio, lo que viene a suponer una media de más de uno por semana, cuando lo habitual es que me salgan, en mis épocas inspiradas, uno o dos al mes, como mucho. Los repaso incrédulo. No digo que sean definitivos, pero se presentan ya con esa pretensión de inevitabilidad que distingue al poema que ya no puede ser otra cosa de la mera tirada de versos forzados. ¿Por qué ahora, por qué en estos días en los que la mente parece adormecida para otras muchas cosas quizá más estimulantes y necesarias? Nescio sed fieri sentio et excrucior, que decía el de Verona.

***

Quizá el gran acierto literario del Génesis, desde el punto de vista del moderno lector de novelas, fuera hacer indisociables las ideas de paraíso e intimidad de dos. El infierno empezó con la irrupción de un tercero.

No hay comentarios: