martes, agosto 18, 2015

HÍGADOS


Olor a matorrales secos, a adelfas, a tierra removida, a pan. Los olores de agosto. Y este cambio en los matices de la luz, como un presentimiento de días por venir, más breves y oscuros. Acaso esta sobrevenida elasticidad del ánimo sea también consecuencia de la mutabilidad meteorológica. Si el año tiene una cumbre, es ésta. Una cima que es también el punto de máximo reposo de un cuerpo que toca fondo.

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La cocina de J.: todo al alcance de la mano y siempre bajo control. Lo sorprendemos en el momento en que termina de aviar las brochetas de pez espada y  langostinos, especialidad de la casa. No se inmuta ni se apresura. Mientras tomamos la primera caña, cubre la fuente con una lámina de plástico transparente y la guarda en la nevera. Será el primer aperitivo que nos ofrezca, al que seguirá una ensaladilla en su punto básico de sencillez, unos hígados a la plancha, un revuelto de morcilla. De fondo, música de hace cuarenta años. "Es la misma que suelo escuchar en el coche", le digo, buscando su complicidad. El aludido le quita importancia: son canciones preseleccionadas por una conocida página web. Pero convienen a esta sensación de realidad reducida a dimensiones controlables: como la propia cocina, en la que cada plato tiene la sencilla contundencia sin secretos de un blues.

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El contraste entre los modales de esta anciana inglesa que nos pide disculpas por haber tirado unas fotos a su acompañante por encima de nuestras cabezas -estábamos sentados en una apretada terraza y no había otro posible punto desde el que enfocar- y la despreocupación de esas parejas de treintañeros que apuran lentamente su postre mientras su camada -cinco o seis monstruos- corre desaforadamente entre las mesas, con gran peligro de todo lo que éstas sostienen. Estoy a punto de dar las quejas al encargado, pero... Al fin y al cabo, uno no sabría reconocer los impulsos de sincero aprecio hacia el prójimo que experimenta con frecuencia si no fuera por estos momentáneos episodios que le disparan la más acerba de las misantropías.

1 comentario:

jordim dijo...

Muy bien ecsrito, voy a mirar más...