martes, septiembre 08, 2015

CANCERBERO


El jurado de un concurso gastronómico -no nos habíamos visto en otra igual- no come: cata. Igual que el jurado de un premio literario. Y lo que te decide a favor de un libro... quiero decir, a favor de un plato en vez de otro, es siempre lo mismo: que la carne se desprenda del hueso, que esté jugosa, que el aliño esté en su punto justo, que lo dulce no empalague. Etcétera.

***

Han limpiado el polvo de detrás de los libros, en la biblioteca, y ahora andan todos trastocados... de puro ofendidos, porque tampoco a ellos les gusta que les anden hurgando en los rincones y descubriéndoles las miserias. Sin embargo, les paso los dedos por los lomos y descubro que muchos de ellos conservan todavía esa otra clase de suciedad que viene a ser la vergüenza íntima más grande de cualquier libro: la que se acumula sobre los que nunca han sido abiertos. Y de ésos hay muchos, ay.

***

También ha estado uno haciendo expurgo de libros donados. Amontonados en variopintas bolsas de plástico, en nada se diferencian de la basura. De este medio centenar apenas he salvado una docena. Los otros emprenderán un camino incierto, que pasa por ciertas organizaciones caritativas y, me temo, termina en las trituradoras de papel. Hay entre ellos incluso algún best-seller no tan antiguo. Y es curioso: con estos últimos, mi  mala conciencia de cancerbero que les niega la entrada al paraíso/infierno de los libros no me remuerde tanto.

***

Después de ver Cuenta conmigo (Stand By Me, 1986), una vieja película de Rob Reiner basada en una novela corta de Stephen King, me paro a analizar la rara emoción que me ha causado: la que supone descubrir, en el empeño del escritor y en la interpretación que el cineasta hace del mismo, el designio de reescribir Las aventuras de Tom Sawyer; o, lo que es lo mismo, el relato-tipo de la eterna pulsión adolescente hacia la transgresión y la muerte. Yo mismo hubiera dado la mano derecha por ese logro.

***

De todos los yoes posibles, ninguno tan poco favorecedor como el yo laboral.

No hay comentarios: