miércoles, septiembre 30, 2015

ENDRINAS

Después de poner las endrinas a macerar en casi un litro de anís seco, me tomo el remanente: una copa colmada. Y el repentino acaloramiento que me provoca me hace presentir, en la tarde todavía calurosa, las muchas ocasiones en que otros calores prestados me salvarán de ese intenso pesimismo en que consisten las largas noches frías del invierno por venir. Es sólo un adelanto.


***

¿Van cambiando los gustos de uno? Repaso las treinta columnas de "revisiones" cinematográficas que he escrito para el periódico CaoCultura y me da la impresión que, si bien no ofrecen un panorama de mis aficiones y querencias radicalmente distinto del que reflejaban los dos libros de cine que publiqué en 1999 y 2002, sí parecen ahondar en algunas cuestiones que en esos libros quedaban meramente apuntadas. El telón de fondo sigue siendo el mismo: mi inquebrantable adhesión a cierto canon de clasicismo cinematográfico, representado por el gran cine norteamericano de los años cuarenta y cincuenta. Pero hay mucho también que explorar en la periferia de esa bien guardada fortaleza, y a ello parecen aplicarse, sin atenerse a un plan prefijado, las columnas que escribo últimamente: los pioneros anteriores a la llegada del sonido, por ejemplo, que en poco más de un cuarto de siglo crearon una nueva forma de arte y la llevaron a desarrollar su ciclo completo, hasta su apogeo y  muerte; los sorprendentes atisbos de creatividad y entusiasmo que se advierten a veces en el cine más ínfimo y marginal; y, por lo mismo, la necesidad de no perder nunca de vista el cine experimental. En esos terrenos husmeo ahora. Curiosity killed the cat, dicen los ingleses. Pero lo que es seguro es que se morirá uno antes de haberla satisfecho siquiera en una mínima parte.



***

Si parece haber una clara relación entre la depauperación de la mayoría y el enriquecimiento de unos pocos, se entiende bien el interés de la clase dirigente por crear tensiones artificiales que terminen por empeorar las condiciones de vida de la población: ganancia asegurada de pescadores sin escrúpulos en aguas que ellos mismos no dejan de agitar. Lo de Cataluña es sólo un ejemplo.


***

El pesimista se conforma con poco: una taza de café en buena compañía, por ejemplo, no termina de desmentir sus temores, pero supone un considerable alivio.

No hay comentarios: