martes, enero 17, 2017

BRIXTON

Nos cuenta C. que estuvo en el homenaje que el barrio de Brixton dedicó al recién fallecido David Bowie. Discursos emotivos, velas encendidas, interpretación de sus canciones a cargo de una banda "tributo". Extraña parafernalia cuasirreligiosa para una figura que encarnaba como ninguna otra -en eso aventajó a todos sus rivales- la idea de la modernidad como una especie de transformismo ejercitado sobre el vacío y, por tanto, difícilmente vendible como otra cosa que no fuera espectáculo, antes que ejemplo o guía. En eso, al menos, fue más sincero que otros "ídolos" de la cultura popular. De ahí, también, que el comentario que con más frecuencia se ha oído estos días a raíz de su muerte -al menos, en privado, cuando no había que reafirmar la filiación de uno a esa sedicente modernidad periclitada- ha sido el mismo en el que coincidimos C. y yo en nuestra breve conversación telefónica. "Oye -me pregunta-, ¿y a ti te gustaba Bowie de verdad? Lo digo porque en casa había algún disco suyo, y no recuerdo que lo escucharas". "Bueno, a mí me interesaba más el personaje que su música. Sus canciones, la verdad, no me parecen gran cosa". 


***

He decidido cancelar mis cuentas en las distintas "redes sociales" en las que participo, empezando por Facebook. Es curioso que la decisión me haya costado tanto y me suma en una especie de inseguridad similar a la que sentía, de adolescente, cuando me planteaba sustraerme a alguna directriz de grupo y temía ser objeto de recriminaciones y burlas. Pero empiezo a ver con claridad que las presuntas ventajas de estar en permanente comunicación con todo el mundo no compensan las molestias derivadas de ello, ni aminoran en absoluto la sensación de que el coste de dedicar a tanta injerencia ajena unos minutos al día es el sacrificio del mínimo recogimiento que es condición indispensable para cualquier empeño personal que valga la pena. Se impone una pausa y ver qué aflora. 



***

"Se te ve disperso", me dice M.A. Yo, en cambio, tengo la sensación contraria: la de estar demasiado reconcentrado en algo que, sin embargo, no acabo de saber qué es. (17/1/16)

No hay comentarios: