sábado, enero 07, 2017

COMIDA PARA LLEVAR


Mientras esperamos nuestro pedido de comida para llevar, tomamos unas cañas. El bar está abarrotado: se ve que en vísperas de festivo nadie tiene ganas de cocinar. A mi espalda, mesas en las que se abarrotan hasta ocho o diez personas, en animados grupos que trasiegan cerveza y devoran con muy buen apetito los sandwiches historiados y los grasientos "combos" de la casa. En la barra, algún solitario que se ve que no tiene mejor sitio donde cenar, y también algunos que sólo beben. Junto a la puerta, casi al relente, un matrimonio de mediana edad con una hija adolescente: los adultos callan y miran al vacío, mientras la niña, que luce una llamativa melena lacia color rubio platino, no quita los ojos del teléfono móvil. Al rato, musita algo a su padre y éste dispone el traslado del grupo al extremo más alejado de la puerta: la chica, que debajo de la cazadora corta luce un exiguo top de gasa negra que apenas le llega al ombligo, se ha quejado del frío. "Normal", musita M.A. con cierta maldad. A nuestro lado, mientras tanto, se ha instalado una muchacha alta y guapa y un tanto baqueteada: me recuerda a esas profesoras interinas al filo de los cuarenta que ya han recorrido media España de destino en destino y presumen de haberlo visto todo; sólo que ésta, en cuanto abre la boca, desmiente cualquier posibilidad de haberse dedicado alguna vez a menesteres académicos. Al desgarro del deje local añade una ronquera muy trabajada, que sin embargo redunda en el atractivo del conjunto. De una mesa inmediata le preguntan por su novio y ella dice que ha estado con él esa misma tarde. Todos lo celebran. "¿Cuánto tiempo te dejan con él?", le preguntan. "Hora y media", dice ella, con una sonrisa sabia. Sus interlocutores vuelven a mostrar entusiasmo. "Más que de sobra", añade uno que luce una argolla grande en la oreja y que también parece hablar con conocimiento de causa. Entiendo que la chica está hablando de las visitas vis-a-vis que le permiten hacer a su novio preso. Habla de ello como quien menciona que ha ido a pasar unos días con un novio que trabaja en otra población; pero también hay en su cálida voz rota una nota de añoranza. Miro a M.A. También ella está conmovida. Mientras tanto, ya han salido las pizzas, en sus cajas vistosas. Y casi se me ha hecho corto el tiempo de la espera. (7/1/2016)