miércoles, mayo 10, 2017

UNA NECROLÓGICA

Me entero hoy de la muerte de M. Un 23 de abril, Día del Libro, lo que no deja de tener su ironía, si se considera que el difunto se ganaba la vida en un establecimiento del ramo; en concreto, en nuestra librería de cabecera, en la plaza Mina de Cádiz. No sobrevivió al azaroso proceso que supone superar el trasplante de un órgano vital; aunque, por las noticias que tenemos, luchó hasta el final, o al menos mantuvo el tipo y transmitió cierta esperanza a los más cercanos: "Me canso mucho", decía, "pero según los médicos es lo normal". Deja mujer y dos hijas estudiantes, una de ellas todavía en el instituto. Su jefe y compañero de trabajo en todos estos años me comenta que se le echa mucho de menos en la librería, cuyo buen orden en gran medida dependía de él: tales debían de ser los misteriosos asuntos que lo mantenían ocupado en la mesa del fondo, mientras J., el dueño, atendía a la clientela desde una especie de puesto de avanzada situado junto a la puerta. Ayer, me dice J., se leyeron unas palabras en su recuerdo en la Feria del Libro. Es curioso: es éste el primer año en el que me había eximido a mí mismo de acudir a esa especie de obligado compromiso para todos los que tenemos que ver con el mundo del libro, y el pretexto que me daba para esta especie de indulgencia era que esta librería amiga, debido precisamente a las dificultades aparejadas a la ausencia por enfermedad de M., no iba a estar presente, y con ello quedaba en suspenso mi ya inveterada costumbre de firmar mis libros en su caseta, como vengo haciendo desde hace años. Él nunca estaba: quedaba al frente de la librería, mientras J. atendía esta otra trinchera de su exigente negocio. Quién le iba a decir a M., siempre tan discreto y modesto, que iba a alcanzar este inesperado protagonismo. Descanse en paz. 

(Aunque no he querido romper la secuencia cronológica del "diario demorado" que retomé a principios de año e irá apareciendo en este blog a partir del 1 de enero de 2018, me ha parecido oportuno adelantar este apunte de hoy, por razones obvias. Va por ti, Manuel.)

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