martes, mayo 02, 2017

UNA EXPLICACIÓN (PEDIDA)

Justificadamente, un lector me comenta que le desconciertan las entradas "amputadas" que he publicado en los últimos días. He aquí la explicación. 

Como saben quienes siguen este "diario abierto", el 31 de diciembre de 2015 anuncié su fin, después de diez años de escritura continuada, en lo que pretendía ser un experimento sobre la viabilidad de un diario personal que fuera a la vez íntimo y público, y además inmediato, puesto que las entradas se hacían públicas en el momento mismo en que se escribían. En realidad, el objeto de la anunciada parada de finales de 2015 era permitirme un intervalo para reconsiderar ese planteamiento. ¿Se beneficiaría un diario de esta clase si, por ejemplo, su autor se concedía un tiempo para releer sus anotaciones antes de hacerlas públicas? ¿Acaso no afloraría, en ese intervalo, una cierta conciencia de que ciertas entradas se encadenaban e iban generando tramas que podría merecer la pena poner en valor? ¿Supondría ese tiempo interpuesto un margen mayor de libertad para que el autor se sintiera más cómodo a la hora de referirse en sus entradas a hechos más concretos o a personas cercanas? ¿Aflorarían otras posibilidades narrativas -por ejemplo, la posibilidad de introducir elementos más imaginativos-? 

Con el fin de explorar estas posibilidades, continué escribiendo mi diario, pero bajo el condicionante de que sus entradas aparecerían con un año de demora: es decir, lo escrito el 1 de enero de 2016, pongo por caso, se mostraría el 1 de enero de 2017. A ese planteamiento se han ajustado las entradas hechas públicas a lo largo del presente año y hasta el 18 de abril de 2017. Por motivos que ahora sería largo explicar el nuevo intento se detuvo ahí: el compromiso de cerrar mi libro Cosas que no creeríais a la vuelta del verano, las premuras laborales propias de esas fechas de final de curso y una cierta desconfianza de que el experimento fuera por buen camino determinaron el nuevo parón, que duró, de nuevo, hasta fin de año. Hay que añadir, además, que mi plena dedicación a la página de cine del periódico CaoCultura y mis colaboraciones esporádicas en su página de libros han determinado que muchas de mis observaciones sobre estas cuestiones, que antes determinaban buena parte del contenido de mi diario personal, hayan quedado ahora excluidas del mismo, lo que ha redundado en que se haya acentuado la línea de narración autobiográfica, en detrimento de su antiguo carácter misceláneo. Todo ello exigía una dedicación que, hacia mediados de abril del pasado año, yo no estaba en condiciones de concederle. 

Pero el libro de cine se concluyó, la vida siguió su curso y volvieron a aflorar las ganas, o más bien el imperativo, de continuar el diario. El 1 de enero de 2017 reanudé su escritura, de nuevo con el planteamiento de programar la aparición de sus entradas con un año de demora. Hasta ahora, la cosa va bien: el diario fluye y el carácter provisional de las entradas dejadas en barbecho parece demandar de las siguientes un propósito de esclarecimiento que forzosamente habrá de redundar, cuando proceda revisar lo escrito, en nuevos matices, o al menos en una mayor conciencia de continuidad. No es ajeno a todo ello el hecho de que la próxima entrega en libro, en la que ando trabajando, del material anterior a finales de 2015 tendrá carácter de novela en forma de diario, o de diario que deviene novela por el simple hecho de que la conciencia que lo dicta se ve ya a sí misma como un personaje.

En medio de estas reconsideraciones, el caso es que se ha creado un vacío: no había entradas programadas para el intervalo que va desde abril del presente año hasta el 1 de enero del siguiente. Me pareció que un modo de mantener informados a mis escasos pero fieles lectores del propósito que me anima y del material que voy acumulando era ofrecerles los "adelantos" truncos que se han podido leer últimamente. Quizá no funcionen, quizá deba resignarme a mantener esta página inactiva hasta que alcancemos el nuevo tramo de entradas ya escritas y programadas. No sé. Experimentar presupone tantear y, por qué no, equivocarse. Por supuesto, me encantaría saber qué opinan de todo esto mis lectores. Sus opiniones y consejos pueden serme de gran ayuda.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Soy quien le comentó lo de las entradas amputadas. Si a usted le viene bien, siga así. Yo he decidido que solo leeré las entradas completas, pues lo otro me creaba más malestar que expectación. Pero para mí su blog quiere ser un lugar de disfriute, y para usted también es comprensible que quiera convertirlo en un lugar de trabajo, de experimentación. Solo dejaría de visitar su blog si todas las entradas fuesen amputadas, pero habiendo siempre entradas completas, siempre será para mí un motivo de goce visitarlo. Otros blogueros escriben siempre las entradas completas, y luego corrigen para un posible edición en papel. En fin, acabe haciendo usted lo que más le convenga, que a mí solo me queda agradecerle el placer de leer una vida bien contada.

Anónimo dijo...

Decía Faulkner que "entre la pena y la nada elijo la pena". Las entradas truncas dejan (para mí) no sólo el deseo de más, sino una cierta frustración -o pena. Pero entre eso y la completa ausencia durante meses, prefiero desde luego lo primero.

(Gatoflauta)