domingo, junio 25, 2017

ESCALAS

"Francamente, me resulta imposible suscribir que Gloria Fuertes fuese una grandísima poeta a la que debemos tomar muy en serio", afirma Javier Marías en su columna semanal en El País. No suele uno prestarse a suscribir las opiniones de este escritor, quizá más por una cuestión de forma que de fondo. Pero esta vez el mensaje es tan nítido como indiscutible. Y no porque no aprecie uno hasta cierto punto la obra y la figura de la autora cuyo centenario se ha celebrado este año hasta el empacho, sino porque esa celebración, impostada y fuera de toda medida, excluye el matiz de que un poeta -o una poeta, en este caso- por quien se puede sentir simpatía, y a quien incluso se puede conceptuar como necesario/a en una coyuntura de la que sólo se recuerdan hoy las actitudes y gestos francamente indigeribles de muchos otros, no tiene por qué cargar con el peso de una clase de estimación que no le corresponde. Grandes, grandísimos poetas fueron otros. A ella le correspondió el don de una cierta gracia impertinente, alada, corrosiva para las solemnidades que se estilaban en su tiempo. Aportó un toque de ironía naïf a un panorama de gestos serios y decires impostados. Hay que reconocérselo. Pero no confundamos las escalas de medir.

2 comentarios:

Inmaculada Moreno H. dijo...

Clarísimo. Me resulta difícil que se pueda discutir lo que dices.

Jaime Garcia-Máiquez dijo...

Copio el mensaje de Inma, por que no se puede decir más claro... Clarísimo: "Me resulta difícil que se pueda discutir lo que dices".