lunes, enero 08, 2018

ERRORES DE CÁLCULO

Me alegra que esta simpática conocida haya ganado un importante certamen literario: para ella es un paso más en lo que concibe como una verdadera escalada que la ha llevado desde las posiciones más humildes -la poesía publicada en editoriales huidizas, la literatura infantil y juvenil más o menos por encargo, el activismo en la red, el periodismo a rebufo- a lo que seguramente considera un escalón bien alto, pero no el último. Treinta años de carrera que abocan a esto. Y merecidamente, porque lo hace bien y, además, es una trabajadora incansable. Ahora le toca navegar en otras aguas en las que quizá esas virtudes no le sirvan de mucho. Pienso en Ángel Vázquez, ganador del Planeta; o en Vicente Soto o Vidal Cadelláns, ganadores del Nadal: esos logros no les libraron de la pérdida de fe en sí mismos, de la conciencia de fracaso, de la condena a la literatura subalterna y sin reconocimiento. Algo me dice que ella sabrá esquivar esas trampas del ego insatisfecho y de la ingratitud del medio. Que así sea. 

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Esa edad en la que una persona se inquieta doblemente por los bandazos que dan los hijos en los comienzos de la vida adulta y por el acabamiento progresivo de sus padres. Ser puntal de dos generaciones. Y sentir que, en el fondo, ese contradictorio privilegio se basa en un error de cálculo respecto a la presunta posición de ventaja del sujeto en cuestión en ambos casos. (8/1/2017)

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