martes, enero 09, 2018

ESA PLAZA

"Mucha poesía, pero sin renunciar al pincho de tortilla", me dice este conocido que me ha sorprendido en pleno desayuno con una antología de Pessoa en la mano y en la otra el tenedor con el que he empezado a atacar el citado condumio. Pero qué duda cabe de que, para leer al energético Álvaro de Campos, hay que venir por lo menos bien alimentado.

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La soledad: esa plaza bien soleada a la que otros se asoman y la creen vacía, cuando lo cierto es que es la propia plaza la que se llena a sí misma.

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La única soledad verdaderamente intolerable es la de quien busca una ocasión de hablar consigo mismo y encuentra que su interlocutor está siempre ocupado.

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La muerte: la intuición de un mundo que sucede sin nosotros y que por tanto, en rigor, también ha dejado de existir como objeto de tu pensamiento o tus sentidos. De un mundo que muere cuando tú mueres. 

1 comentario:

zUmO dE pOeSíA (emilia, aitor y cía.) dijo...

El propio Pessoa fue sorprendido una vez mientras ingería una copa de espirituoso licor en un bar de Lisboa. Hay una foto de eso, y él mismo escribió sobre ella "Fernando Pessoa, en flagrante delitro" (en portugués también vale el juego de palabras delito - de litro). En la melancolía desasosegante de algunos pessoas hay mucho de afectación. El Fernando-Fernando era a menudo (al decir de varios amigos suyos) un "cachondo mental".

Sandra Suárez