viernes, abril 27, 2018

BIEMPENSANTE

Me causa un indecible malestar la visión de una gaviota arrancando las vísceras de una paloma muerta. Está ocurriendo ahí, a pocos metros de la balaustrada del paseo marítimo, en una de estas extrañas tardes de luz sin sombras que crea la dispersión del resplandor solar en un resto de bruma. Está ocurriendo del lado de acá de una especie de contrafuerte que el oleaje y los vendavales de los últimos días ha tallado en el frente arenoso, por lo que es posible que quienes toman el sol un poco más allá, en la cota algo más baja que se extiende en suave declive desde el otro lado del farallón hasta la orilla, no puedan ver la escena. Me alegro por ellas: dos mujeres de alrededor de treinta años, que han tenido la fantasía de envolverse el cuerpo en una especie de largo velo vaporoso, dejando las piernas al descubierto; una de ellas en pie, jugando a tirar un balón a una niña pequeña, la otra tumbada en una butaca plegable. El trozo de tripa no cede fácilmente y cada tirón que efectúa la gaviota, forzando un movimiento de torsión para que el filo cortante del pico desgarre el tejido rebelde, provoca una convulsión en el cuerpo inerte... Vuelvo la vista, incapaz de seguir mirando y cuando empiezo a sentir en mis propias vísceras una insinuación de náusea. No me sabía tan blando, me digo. O quizá se trate de una blandura sobrevenida, efecto de una debilidad coyuntural: un mal pensamiento interpuesto entre el ojo que desea y la posibilidad cercana de un paraíso.

***

El efecto inmediato de que el ayuntamiento acote una parte de la calzada para la circulación de bicicletas, respondo a este biempensante amigo partidario del pedal, será la supresión de centenares de plazas de aparcamiento de las que utilizamos quienes, por vivir en una periferia endémicamente mal comunicada con el centro, no podemos permitirnos el lujo de venir al trabajo en bici... Lo que me sitúa -lo veo en la incomprensión, no exenta de tristeza, con que me miran los ojos de mi interlocutor- en ese irredimible lado de la balanza social en el que hacen bulto los enemigos del progreso, de la ecología, de la vida armoniosa en el mejor de los mundos posibles. Y sí, ahí andamos. Y no por elección propia, que conste. (27/4/17)  

No hay comentarios: