lunes, mayo 14, 2018

MADRUGADORES


Madrugadores: P., vestido de domingo a la puerta de su casa, con su eterna media sonrisa y un pronóstico optimista sobre el día, que ha amanecido soleado; la dependienta de la panadería, a la que desconcierta un poco que le pague el kilo y medio -he comprado pan para toda la semana- en calderilla: un montoncito de monedas doradas sobre el mostrador; los parroquianos que han venido a dar conversación al churrero y sorben bajo el alero del local un café en vaso; el propio churrero en su habitáculo con olor a fritanga, haciendo alarde de los modestos malabarismos que efectúa con las barras de hierro con las que voltea las roscas de masa en el perol de aceite; los perros del vecino, tímidos y asustadizos, que vuelven de su primera salida del día y se apelotonan en la puerta entreabierta en su apremio por ponerse a buen recaudo antes de que se les acerque el extraño que se dirige a la puerta de al lado; M. A., a la que despierto con el anuncio de que traigo churros recién hechos... 

He hecho bien en salir a hacer estas comprobaciones: sí, todo está en su sitio; ya puede rodar el día hasta su punto álgido. Luego ya se verá.

***

El secreto de la prosa de Lytton Strachey: una solemnidad fingida tras la que se adivina la sonrisa de un ingenioso algo cansado de escucharse, pero siempre dispuesto a animar una reunión.

***

De aquella ilustre tertulia literaria que congregaba, según me dice mi anfitrión, hasta trescientas personas en sus sesiones semanales, sólo quedan media docena de ancianos. Los demás han muerto; y entre los supervivientes, hoy acusan baja dos: una está en el hospital, tratándose de una súbita afección ocular; la otra -me lo dicen en voz baja, como para no airear demasiado el mal presagio- agoniza en su cama. Me han invitado como ejemplo de escritor "vivo" a quien el animoso animador de la tertulia -un hombre relativamente joven, en comparación- cree que los demás deberían conocer. Pero quizá lo de menos sea mi condición de escritor, y lo que verdaderamente importa es que esté vivito y coleando, como quien dice, a pesar de mi ya respetable edad. Ha sido un rato agradable, que hemos prometido repetir -y aquí todos hemos sido un poco temerarios- más adelante, quizá el año que viene, o el otro... (14/5/2017)

No hay comentarios: