sábado, septiembre 22, 2018

BUENOS PROPÓSITOS




Voy dejando aquí estos apuntes que no volveré a leer ni mostraré a nadie hasta por lo menos dentro de un año. ¿Cómo veremos entonces los acontecimientos políticos de hoy mismo, del día en que hago estas anotaciones? ¿Nos acordaremos entonces que de lo único que hablábamos era de Cataluña, y de lo exaltados que estaban los ánimos allí por estas fechas? Por aquel entonces -lo pongo aquí, y no sé si dentro de un año me dará risa o incluso algo de vergüenza leerlo- me dio por ir anotando las propuestas de solución negociada que iba encontrando por ahí. Quizá alguna de ellas, leída dentro de un año, nos parezca la semilla del gran pacto que evitó un enfrentamiento civil de consecuencias incalculables. O quizá todas ellas, en su conjunto, se vean entonces como ingenuos pronunciamientos que no consiguieron siquiera aplazar lo inevitable. Quién sabe. Copio aquí dos de las que he anotado estos últimos días:

1) Un jurista catalán en El País:

"Entonces hice una propuesta de tres puntos: reconocimiento de derechos históricos; competencias identitarias (lengua, enseñanza, cultura) exclusivas; y el dinero, lo más fácil, con un tope al fondo de solidaridad y una agencia tributaria compartida. A estas alturas del siglo XXI una relación de convivencia debe asentarse sobre una base de libertad, y la propuesta debe salir del Gobierno central. Como en el patio del colegio, si se pegan un niño grande y otro pequeño, el primero tiene mayor responsabilidad. Que en cinco años su única respuesta haya sido que la Constitución no lo permite es muy pobre. Con la misma claridad digo que lo del Parlament es un golpe de Estado, y sobre esa base no se puede construir nada firme ni sólido”.

(Intuyo -anotaba yo al margen- que debe de haber mucha gente con propuestas de este tipo en la cabeza; hasta a mí se me ocurre alguna. ¿Por qué no dan un paso atrás quienes hasta ahora se han mostrado reiteradamente incapaces de resolver el problema y saltan a la palestra quienes tienen algo positivo que proponer?)

y 2) Un eminente político nacionalista: "El Govern catalán pide diálogo y el central responde que no puede hacerlo sobre algo que no le permite la Constitución. ¿Podría el Govern catalán desconvocar el ilegal referéndum y el Gobierno central pactar la creación de una comisión de expertos, a modo de las Royal Commissions del Reino Unido, para que en tres meses elaborare [sic] una propuesta política que pueda ser debatida en las Cortes, aprobada si procede, y sometida antes de un año a un referéndum legal para incorporarla luego a la Constitución española?" (Publicado en La Vanguardia).

Sí, parece esto un álbum de buenos propósitos. Ya veremos cómo suena dentro de unos meses.

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Ya quisiera uno para sí la certeza de quienes se pronuncian en contra o a favor de esto o de aquello sin temor a equivocarse. Vive uno instalado en el asombro y la duda, como quien avanza a tientas por un bosque. Pero el bosque no puede ser otra cosa que espeso y confuso, y de poco vale aquí la pretensión de otear a lo lejos lo que de ningún modo se deja ver.


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No hay totalitarismo que no derive en coreografía (yo me entiendo). (21/9/2017)

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