martes, octubre 23, 2018

EL BAILE

El baile de Irène Némirovsky: leo este cuentecillo para un club de lectura con adolescentes; no sé si advertirán el certero y terrible retrato que la autora hace de la adolescencia misma, con su crueldad y su inadvertencia, pero también con toda esa capacidad que el medio-adulto tiene de desenmascarar las pretensiones y falsas creencias de sus mayores. El argumento es simple: un impremeditado acto por parte de una adolescente contrariada echa por tierra las aspiraciones sociales de sus padres. La autora no juzga, no explica, no esboza siquiera la posibilidad de que la chica y su madre puedan llegar a a alcanzar, una vez comprendido el alcance de lo sucedido, algún tipo de comprensión mutua. La vida es simplemente así, parece decirnos. Y no deja uno de preguntarse, al hilo del desgraciado final de la autora, que murió en Auschwitz a los treinta y nueve años, si conservaría esa lúcida mirada en sus últimos días y si alcanzó a entrever alguna relación entre el desesperanzado universo de su "cuento cruel", en el que nadie manifiesta comprensión o empatía o algo parecido a la caridad hacia sus semejantes, y la pesadilla histórica que terminó atrapándola. No sé si esa lucidez actuaría, en medio de todo ese sufrimiento, como una agravante. 


***

Un contacto mío catalán en una red social, a quien me une el amor a la buena literatura, se ha dejado llevar por su fervor independentista y ha dejado un comentario en el que anima a los españoles a tomar Gibraltar del mismo modo en el que, según él, han sojuzgado Cataluña. Con torpe sarcasmo, caracteriza al posible invasor como un energúmeno que corea zafios eslóganes patriótico-futboleros con acento andaluz... Me apena que una persona normalmente lúcida se deje arrastrar por el odio de ese modo e incurra sin más en el insulto racista. No sé qué decirle y ni siquiera me animo a contestarle. ¿Cabe razonar con personas que han sucumbido hasta ese punto a semejante apelación a los bajos instintos en nombre de un confuso ideal político? 


(Anotación posterior: Finalmente, a través de la misma red social, hago saber a mi conocido mi incomodidad por su comentario, lo que tiene como efecto que al cabo de unas horas se disculpe y retire de su comentario los rasgos que caracterizan a su presunto energúmeno español como específicamente andaluz... Lo que le agradezco de verdad, por lo que tiene, si no de rectificación plena, sí de sugerencia de que siempre es posible dar un paso atrás cuando se ha llegado demasiado lejos.) (22/10/17)

No hay comentarios: