martes, diciembre 11, 2018

MOSTO










Puente festivo en la sierra después de casi un mes y medio sin disponer de un solo fin de semana para dejarnos caer por aquí. Primer encendido de la chimenea este invierno y comprobación de que, aunque la casa aparenta estar muy fría, y más después de tantos días sin ocupación, estos fríos sobrevenidos son todavía epidérmicos y fáciles de contrarrestar: en apenas unas horas la casa está ya caldeada y acogedora. Tampoco el exterior es todo lo desabrido que cabría esperar. Nuestra única salida, el sábado por la mañana, fue para acompañar a los pastores en la jornada festiva en la que, para celebrar su oficio, conducen un rebaño de ovejas desde un punto de las afueras hasta el centro del pueblo. Y allá que fuimos, por cañadas y veredas, siguiendo a la punta de ganado y pronto acalorados por el esfuerzo de la marcha y molestos por tener que cargar con las prendas de abrigo que habíamos creído necesarias. Pero lo verdaderamente curioso fue que empecé el día con la peor disposición posible, después de una noche mal dormida y el amago de ansiedad que me produjo reencontrarme, nada más encender el teléfono móvil a primera hora de la mañana, con las obligaciones que habría querido dejar aparcadas durante el puente festivo. Pero el paseo termina por despejarme, y el remate de la mañana es el rato de conversación que echamos, a eso del mediodía y en torno a una botella de vino, en casa de unos amigos. Ya casi teníamos olvidado en qué consistía dejar pasar las horas de ese modo.


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No estoy muy de acuerdo con ese tipo de diagnóstico según el cual ciertos males del cuerpo son simplemente reflejo de los del alma. Pero hay ocasiones en que unos y otros se conjuran de un modo misterioso, como si la brecha abierta por unos en las defensas del atacado pudiera ser también aprovechada por los otros. Algo así como ese maleante que, al encontrarse en la calle con un hombre inconsciente que ha sido atacado por otro con intención de robarle la cartera, aprovecha para quitarle los zapatos.

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Mosto frío en días fríos: o cómo entrar en calor por procedimientos estrictamente homeopáticos. (10/12/17)

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