LA TRILOGÍA






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Vida nueva
Novela
ISBN: 978-84-9919-122-5
2010

► RESEÑAS/NOTICIAS: Reseña de José Vicente Pascual en Alborán, supl. lit de El Faro de Motril ■ Semblanza de Juan Carlos Palma ■ José M. Domínguez Leal ■ En "El reinado de Witiza" (blog) ■ Crónica de la presentación en Madrid ■ Presentación por Antonio Rivero Taravillo ■ Entrevista en La Voz de Cádiz ■ Entrevista en Diario de Cádiz  Noticia en El Correo de Andalucía  Pilar Castro en El Cultural

► PUNTO DE VENTA



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Vacaciones de invierno
Novela
ISBN: 978-84-9371-351-5
2009

► RESEÑAS/NOTICIAS: José Miguel Domínguez Leal ■ 
Rafael Marín  José Luis Muñoz ■ José Luis Piquero ■ Santos Sanz Villanueva en El Cultural ■ Manuel Cienfuegos en Clarín ■ En Solodelibros ■ Entrevista en Diario de Cádiz ■ Presentación por Rosario Troncoso ■ Sobre el boxeo, a partir de la lectura de Vacaciones de invierno, por Gonzalo DuránJorge Andreu en De libros y libretas.

► PUNTO DE VENTA



Entrevista en Onda Cádiz, noviembre 2011


ALGUNAS OPINIONES

 La trilogía se cierra ahora con esta Ronda de Madrid donde el personaje, sus imprescindibles allegados, y sus orteguianas circunstancias, se hacen definitivamente adultos con la llegada del socialismo, la entrada en la todavía entonces Comunidad Económica Europea y ese hipnotizador, y recordado, espejismo de modernidad e insondables ilusiones políticas que ahora -visto lo visto, y cuando los gobiernos lo manejan técnicos al dictado de la oligarquía de los mercados- resultan de una candidez un poco sonrojante. Pero Ronda de Madrid no detalla acontecimientos señalados en el devenir de nuestro país, sino hechos, como quería Balzac, encarnados en las personas que forman esos entes siempre abstractos. El Arte, la Literatura con mayúsculas en el caso de esta novela, al contrario que las Ciencias Humanas, trata de eso: de las huellas que dejan en el minúsculo espíritu de cada uno de nosotros los pasos grandes de la Historia. (ÁNGEL MENDOZA)

 Ronda de Madrid me ha encantado.Me parece el mejor libro de la trilogía, y en general la trilogía es excelente. No recuerdo una recreación tan certera, tan verdadera de ese tedio, esa desorientación en que se sumerge la vida durante la adolescencia y la primera juventud. Los tiempos muertos de esas edades, tan largos, están contados con una rara habilidad. Así como el ambiente, los ambientes, de las pandillas o grupos juveniles, no desde la pandilla, que eso está muy gastado, sino desde el integrante de ellas que es todo joven y a veces, muchas veces, se pregunta qué hago yo aquí. Y eso, en tercera persona, la usada por el escritor, tiene más mérito aún. Por otra parte, la narración de esos años también me parece logradísima, verdadera: las pijas ladronas, el runrún etarra de fondo (como en "Vida nueva" esa cierta "veta" paraterrorista de ciertos sectores marginales gaditanos de entonces), la esencial casposidad de la vida española pese a la CEE y la tan cacareada movida. Y hay páginas en esta novela -las del paseo por el Rastro, las del viaje en el tren, las de la ronda por los bares- de una belleza literaria encantadora: sin subrayar nada van encantando, subyugando (y perdón por el verbajo). En fin, una novela muy recomendable, y una trilogía que hace vivir y entender el tránsito por aquellos años cambiantes de España así como ese otro tránsito, de la infancia al final de la juventud, como pocas obras en la reciente literatura española. (CÉSAR ROMERO)


Ronda de Madrid ha sido para mí una lectura grata y rápida, lo que es un indicio de lo que me ha interesado, máxime siendo yo, en general, poco lector de novela. Creo que la historia tiene un interés sostenido, sin desfallecimientos, y que es de veras representativa e iluminadora de un tiempo y un ambiente, aunque no se quede simplemente en eso. (...) Cada uno de los personajes principales resulta suficientemente consistente e individualizado como para que interesen por sí mismos, y los secundarios de apoyo, como la "Uruguaya" o los padres de Julia, lo bastante definidos y personalizados también para funcionar por sí y ser, por tanto, algo más que partes puramente instrumentales de una narración coral. El relato es evocador y lleno de matices, y el lenguaje, preciso y eficaz, le da efectivamente el cuerpo necesario. Los diálogos (cosa que para mí tiene verdadero mérito) no parecen, como tantas veces sucede, acartonados o impostados, sino fluidos y vivos. En resumen, y a mi parecer: un verdadero logro (JOSÉ CEREIJO)

► Si tenían más de diez años y menos de cuarenta cuando falleció Franco, no se pierdan esta novela. Si apetecen un libro que las hará pensar y sonreír, dejen de lado el DNI y háganse con un ejemplar de Vida nueva. (JOSÉ VICENTE PASCUAL)

Con la penetrante sensibilidad y percepción a la que nos tiene acostumbrados, el novelista sabe hacer del detalle particular rasgo universal, que convierte a los tipos humanos y situaciones descritas en modelos, positivos y negativos, que atraen y fijan nuestra atención, y trascienden la anécdota. (JOSÉ MIGUEL DOMÍNGUEZ LEAL)

Hay en Vacaciones de invierno —el título hace referencia a la forzosa parada escolar que afecta al protagonista— un equilibrio narrativo muy poco frecuente. Por una parte, la realidad triste, grisona y bastante esquizofrénica de un país salido del desarrollismo, que vive ya con cierta holgura y que, sin embargo, sigue padeciendo la represión política de un régimen dictatorial, está plenamente conseguida. Ese ambiente se detalla físicamente y la espesa cotidianidad de aquellos años, algo así como un abandono del alma, pesa en cada una de sus páginas. Por otra parte, las peripecias del muchacho en el hospital en compañía del resto de los personajes —la madre, el padre, el celador Germán, la enfermera Lola, el diabólico niño Javier, el Patapalo, el Bizco, los gatos, etcétera— imprimen interesantes acelerones de acción que van guiando sin caídas al lector hasta la última página. (MANUEL CIENFUEGOS)
 Paréntesis acaba de publicar su nueva novela, Vacaciones de invierno, un relato lleno de humor, una crónica de la España de los años 70, vista a través de los ojos de un niño que tiene que permanecer varias semanas hospitalizado. En días interminables de rutina sanitaria, el protagonista va dejando vívidos retratos de toda una fauna esperpéntica y menesterosa, como eran aquellos tiempos: unos padres prematuramente envejecidos, el celador afeminado y protector, el compañero de juegos hiperactivo… Y, como trasfondo, el ruido del televisor y su canal único, los tebeos de Pumby, los madelman, todo cuanto era importante en la vida de los niños que hoy ya no cumplen los 40. Una excelente crónica generacional escrita por alguien que estuvo allí. (JOSÉ LUIS PIQUERO)

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