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Mostrando entradas de enero, 2006

TOS

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En el autobús me rodea un coro de toses. Fuera, la lluvia y el viento se ensañan contra los pocos que se atreven a circular por la calle. Pero también quienes viajan a resguardo llevan dentro su propia tormenta. Tosen unos, otros carraspean como si se buscasen la voz, como si intentaran sintonizar su propia voz en una radio descacharrada. La tos. Hemos aprendido a modularla, a hacer de ella un medio de expresión más. Con una tosecilla educada hacemos notar nuestra presencia. Con una tos impaciente delatamos nuestra incomodidad, nuestro nerviosismo. Con una tosecilla tímida llenamos ese insondable abismo de silencio que se abre entre nosotros y los extraños cuando viajamos juntos en un ascensor. Hemos creado todo un lenguaje de gruñidos a partir de nuestras toses, como si sintiéramos nostalgia de un tiempo anterior al dominio de la palabra. Y es ese lenguaje ancestral el que llena el silencio de las salas de conciertos en las pausas entre pieza y pieza. A algún director de orquesta le

PROVINCIANOS

LO peor de que se apruebe el Estatut, en fin, no es, como dicen los patriotas vociferantes, que se ponga en peligro la unidad de España. Lo peor es que todas las comunidades autónomas querrán tener uno igual. No hace mucho, los tribunales de justicia andaluces fallaron contra la decisión de la Junta de privar a una madre alcohólica de la tutela de sus hijos mientras duraba su curación. Por una vez, los tribunales enmiendan una arbitrariedad y una extralimitación del poder autonómico. Pero hechos así deberían hacernos pensar en que la consolidación de gobiernos locales omnipotentes, cuya naturaleza les otorga una excepcional capacidad de influir en el día a día de los ciudadanos, no siempre es algo deseable. El peor déspota es quien ocupa, en el escalafón, el nivel superior inmediato a nosotros. En esto, como en muchas otras cuestiones, nuestra sensibilidad política ha cambiado. Hace treinta años, quienes preconizaban la generalización de los regímenes autonómicos a todas las regiones

LA RONDA DEL LIBRO

Acabo de terminar -y publicar- el índice de la pequeña antología de textos de La Ronda del Libro que he querido adjuntar a este "blog". Puede verse en la columna de la derecha. La Ronda del Libro fue el periódico que la Feria del Libro de Cádiz publicó entre 1997 y 2004. Lo coordiné yo, con el propósito declarado de hacer una publicación en la que el protagonismo estuviese encomendado al artículo literario , ese género frecuentemente despreciado, pero que ha deparado algunos de los momentos más memorables de la literatura española de los últimos cien años. Valga este modesto recordatorio para guardar memoria de esa tentativa, que pudimos mantener ocho años. Y gracias a todos los que la hicieron posible, y a quienes han dado su permiso para volver a reproducir aquí sus textos. J.M.B.A .

"PLINIO"

Historias de Plinio , de Francisco García Pavón, en un tomito de “Rotativa”, aquella entrañable colección de de Plaza & Janés que se vendía en los supermercados y en cuya nómina figuraban Scott Fitzgerald, Freud, Pavese, Blas de Otero... Venía en la remesa que compré en el zaquizamí –llamarlo “librería de viejo” sería excesivo– de Florencio “Zócar”, la víspera de Reyes. De “Plinio” se acuerdan ritualmente los periodistas cuando anuncian la publicación de una nueva novela de Lorenzo Silva, de las protagonizadas por los guardias civiles Bevilacqua y Chamorro. Yo mismo lo saqué a colación en el prólogo que hice a unos cuentos de Manuel J. Ruiz Torres, a raíz del relato policíaco de ambiente rural que cerraba la colección, también protagonizado por un guardia civil. “Plinio” no es miembro de la Benemérita, sino jefe de la policía local de Tomelloso. Los casos que resuelve casi siempre tienen una componente escandalosa: crímenes de criadas que aspiran a ocupar el lugar del ama, de

DEPENDIENTAS

Si uno fuera César González Ruano , tal día como hoy escribiría un artículo sobre las dependientas. González-Ruano supo poner unas gotas de lirismo en la prosa periodística de su tiempo. El periodismo ha avanzado mucho desde entonces, al amparo de las consolidadas libertades públicas. Pero quizá el margen de lirismo se ha estrechado: a ver qué hombre maduro escribe ahora sobre las dependientas sin que lo tilden de machista, de anticuado, de reprimido, de cursi. Son cosas de la corrección política imperante. Y sin embargo, miren por donde, un hecho ligado a los afanes higiénicos y sanitarios de nuestro tiempo nos depara ahora un pretexto inmejorable para decir algo de las chicas del comercio. Pasea uno ahora por las calles del centro a media mañana y ve, con sorpresa y agrado, que las aceras se llenan de corrillos de muchachas que han salido a fumar. Es una consecuencia de la nueva ley que prohíbe hacerlo en los lugares de trabajo. Las dependientas de los comercios, para hacerlo, han de

SOBRE EDGAR NEVILLE

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DON CLORATO DE POTASA Coincide el ciclo que el canal Cinematk dedica al cine de Edgar Neville con mi hallazgo de un ejemplar de Don Clorato de Potasa en una librería de viejo. Su lectura constituye una verdadera sorpresa. Cuánto mienten, cuánto despistan los manuales de literatura. Para ellos, esta novela no es sino una muestra del tipo de "humorismo" vanguardista que quisieron practicar lo seguidores e imitadores de Ramón Gómez de la Serna, normalmente con pobres resultados. Pero quien conozca y estime Las once mil vergas , de Apollinaire, o Ferdydurke , del polaco Gombrowicz , no dejará de reconocer en Don Clorato un pariente muy próximo a estas dos obras, a las que supera en algunos aspectos. Así, el erotismo elíptico, meramente insinuado, de la novela de Neville resulta mucho más efectivo que la explotación de la obscenidad desmedida que practica Apollinaire en la suya. Y el viaje iniciático de Clorato, su inmersión en el absurdo y el sinsentido de la vida moderna,

"TANGAS"

A pesar del frío, se ha hablado mucho de "tangas" estos días. Un "tanga", como todo el mundo sabe, es una mínima prenda interior formada por un triángulo de tela y unos cordones. Lo difícil de explicar es para qué sirve: es una de esas prendas paradójicas que, a fuerza de ocultar, subraya y resalta lo ocultado; lo que, al fin y al cabo, no deja de ser un trampantojo inocente, en un mundo en el que la desnudez campa libremente por playas, películas, portadas y anuncios. O quizá no. Porque la notoriedad pública de uno de los 'tangas' de los que se ha hablado estos días surge, precisamente, de que se ha criticado la oportunidad y conveniencia de su exhibición. Se trata del que aparece en una fotografía del andaluz Carlos Aires, expuesta en una valla publicitaria vienesa, dentro de una muestra de imágenes encargadas a conocidos artistas europeos para celebrar la presidencia austríaca de la Unión. La foto en cuestión enfoca directamente la entrepierna de una mo

LOLA

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Me dicen que en la renovada página web de la UCA han publicado unas fotos del acto de presentación del libro Paisaje cercano, Cádiz , de la fotógrafa jerezana Lola Gutiérrez . El acto tuvo lugar a finales de septiembre. Miro esas fotos con cierta melancolía: no hay público, sólo el grupo de amigos que venimos a arropar a Lola. Así son estas cosas, y no podrían ser de otro modo. El libro, que es lo que importa, es muy bueno. Las fotos hablan por sí mismas. Los textos , por una vez, son accesorios, meras ilustraciones de las fotografías, que son el verdadero discurso. Un discurso de una elocuencia extraordinaria.

REYES MAGOS

CANCIÓN DE NAVIDAD En fin, no falta nadie (hay quien hace una lista, y va poniendo cruces, y hasta cifras, al lado de los nombres), no falta nadie, no. A Luis le hemos comprado un abrecartas. A Isabel (a Isabel, con desgana y con cierto resquemor), un frasco de perfume. Juan Manuel sacrificó el instante de vaga expectación nerviosa que precede la entrega del regalo y nos pidió un libro (tengo aquí el papel con el título). Yo mismo he sugerido que me falta uno de los primeros elepés de los Beatles... Hemos ido adquiriendo cierta práctica con los años. Ya nadie se adelanta o llega demasiado tarde. Nadie sale sin su amasijo de envoltorios y esa punzada leve y esa incomodidad de ropa nueva sobre el frío interior de la resaca (siempre bebemos mucho la noche de la víspera). Y hasta el año que viene, si Dios quiere. J.M.B.A. Un viejo poema de Los extraños (1998) que creo apropiado para la ocasión.

GARCI

El pasado 26 de diciembre se despidió el programa "Qué grande es el cine", después de diez años de emisión. Era el único espacio que la televisión estatal dedicaba al cine clásico en horario de máxima audiencia. Lo que, pese a todo, no lo ha librado de críticas, dirigidas tanto a su responsable, el cineasta José Luis Garci, como a la forma y contenido de su programa: demasiadas películas americanas, contertulios aburridos y pedantes, largas y frecuentes interrupciones publicitarias, etc. Hay que decir que algunos de estos inconvenientes tenían fácil solución: uno siempre podía grabar el programa y verlo al día siguiente, saltándose los anuncios; en cuanto al coloquio posterior, uno podía seguirlo, o no, en función de la credibilidad y simpatía que le inspirasen los invitados. En diez años hay tiempo de desarrollar estrategias y de consolidar hábitos y manías. En esto, como en casi todo lo concerciente a la televisión, es mucho lo que depende del espectador. En cuanto al tip

LA ÚLTIMA PELÍCULA DEL AÑO

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Tiburón (Jaws) , de Stephen Spielberg, vista en televisión la tarde del 31. Hacía años que no la veía. En ese tiempo, se ha ido consolidando el tópico crítico que hace de esta película un hito en la historia del cine de las últimas décadas: con Tiburón , se dice, se abre la época del cine hipercomercial, de las películas cuyo coste de producción es menor que el de promoción. Es el golpe definitivo a los métodos de producción artesanales de los viejos estudios. Pero, lo que es más grave aún: es el golpe de gracia a los intentos de renovación llevados a cabo por los jóvenes cineastas de la generación del propio Spielberg. Con todo, no es una mala película: Spielberg parece consciente de que juega con las postrimerías de una época, e incorpora ese valor al simbolismo de su historia. La primera escena es emblemática: tras una fiesta en la playa, una hippy se aleja del grupo, seguida de un chico; la muchacha se desnuda mientras corre, antes de sumergirse en el agua; el chico queda rezag