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Mostrando entradas de diciembre, 2008

BOHEMIOS

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Ese atardecer de ayer, tan enfático y grandilocuente (esas nieblas como del Pleistoceno, esos verdes saturados, esos relieves demasiado palpables, como si un pintor mañoso hubiese exagerado el efecto de escorzo), que recordaba un poco los paisajes de las películas de Peter Jackson: algo intermedio, en fin, entre los bosques de El señor de los anillos y las selvas de King Kong ; pero sin efectos de ordenador. Lo que lo hace, en cierto modo, más irreal. Y es que también la naturaleza exagera, y cómo. *** El cuerpo, este viejo amigo que tantas alegrías me ha dado; pero que también adolece de dolores de muelas, de jaquecas, de malos despertares. Con una diferencia entre unas y otros: las primeras son perfectamente discontinuas: empiezan y acaban; mientras que si algo caracteriza al malestar es su manera de diluirse poco a poco sin desaparecer nunca del todo, como si no quisiera que olvidásemos nunca, aún en nuestros mejores momentos, que sigue ahí y puede aflorar de nuevo cuando quiera

UN SEGUNDO

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El último minuto de 2008, leo en este periódico, tendrá sesenta y un segundos. La cosa no debe de tener demasiada importancia, cuando nadie la ha aprovechado para suscitar el pánico colectivo, como se intentó en el tránsito al 2000, cuando se dijo que los ordenadores enloquecerían al registrar un hipotético regreso al año cero... Ha habido, de todos modos, quien ha sugerido que ese reajuste mínimo de los relojes universales puede acarrear algún trastorno, y que mejor sería contabilizar una hora de más cada seiscientos años… Y si hay máquinas y sistemas que pueden verse afectados por esta ligera distorsión, ¿cómo no va a acusarla nuestra íntima percepción del tiempo? En un segundo se tienen esas revelaciones trascendentales que nos cambian la vida. La que derribó de su caballo a San Pablo no creo que durase más: por el cine sabemos cuántas cosas pueden pasar en ese larguísimo segundo congelado en el que vemos a un jinete caer interminablemente de su montura. También la ciencia recreativ

LA DESCARRIADA (QUÉ BELLO ES VIVIR, y 3)

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Gloria Grahame haciendo de chica descarriada; la única, al parecer, de este bendito villorrio. Y la única que hubiera secundado al pobre George Bailey en sus deseos de sacudirse el polvo de la dehesa y ver mundo, en vez de quedar atrapado en el modesto negocio familiar y en un matrimonio que le corta las alas. En ese sentido, una de las escenas más estremecedoras de la película, y un genuino ejemplo de la crueldad de Capra, es aquella en la que George Bailey (James Stewart) y su inminente prometida (Donna Reed) tiran piedras contra una casa abandonada y piden los correspondientes deseos. El de George ya sabemos cuál es: ver mundo; pero el de su futura esposa, que opera como un siniestro conjuro, no es otro que conseguir que los deseos de su amado no se cumplan jamás. Y lo consigue.

LA NIEVE EN BEDFORD FALLS (QUÉ BELLO ES VIVIR, 2)

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Retengo el dato de que el único premio que esta película consiguió en los Óscars de ese año fue uno especial a los mejores efectos especiales, concedido por la extraordinaria verosimilitud de la nieve que cae a lo largo de todo el metraje. Hasta entonces, la nieve de las películas se hacía con copos de avena. Los técnicos de Capra idearon un sistema a base de espuma, que, entre otras ventajas, tenía la de ser totalmente silencioso, lo que permitía filmar con sonido directo. Normalmente, este dato se alega en detrimento de los óscars. Pero ayer, mientras veía la película, todavía bajo la impresión de las recientes nevadas, la imagen que se me impuso fue la de esa extraordinaria nieve artificial, que lo mismo caía lentamente en vertical, pautando el silencio, que se arremolinaba empujada por la ventisca en las escenas en las que el pequeño universo de Bedford Falls parecía extrañamente trastocado por las pasiones de los protagonistas. Visto de este modo, ese premio honorífico a la niev

IMPAGADOS (QUÉ BELLO ES VIVIR, 1)

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La verdad es que, a la vista de la actual crisis económica, los créditos sin garantía que concede la atípica financiera Bailey's en Qué bello es vivir no pueden considerarse otra cosa que "hipotecas basura". Y se entiende mal el interés del malvado Potter , el gran capitalista de Bedford Falls, por hacerse con esa ruinosa compañía, con su correspondiente lastre de impagados.

MULLIGAN

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Leo las necrológicas de Robert Mulligan. Y, aunque no soy muy amigo del género, me animo a anotar aquí que hay al menos tres películas del difunto que me gustan bastante, por un motivo u otro. Por supuesto, Matar a un ruiseñor , que se le impone a uno incluso con ese aire un poco cargante de los clásicos indiscutibles (tanto, que no hay actuación de Gregory Peck -incluso cuando hace de malo, como en Duelo al sol - en el que no termine uno viendo algún rasgo de Atticus Finch, abnegado defensor de la justicia y padre ideal); pero también Verano del 42 , que tiene algo de fantasía adolescente muy privada, en la que un mocoso seduce a una muy apetecible mujer casada; y El año que viene a la misma hora (o algo así: Same Time Next Year ), que viene a presentar una versión íntima y burguesa de algunas de las fantasías libertarias de la época hippy : un apaño sexual muy bien resuelto, por el que un caballero y una dama perfectamente respetables y convencionales acuerdan citarse una vez al año

SAHUMERIO

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Paso por correos antes de salir de vacaciones y me encuentro en el apartado el segundo y último libro de poemas de Raúl Pizarro, Caída hacia la luz , que añado a los que ya llevo en el equipaje: los Cuentos de Roberto Bolaño y una biografía de Alejandro Sawa, cuya lectura alternaré con el último tercio de la Paideia de Jaegger, que ando saboreando despacio, como con miedo de que se me acabe... Extrañas alianzas las que establecen los libros: el de Raúl, que es un poeta callado y susurrante, confidencial e íntimo, al lado del impúdico y ruidoso Bolaño y del desastrado bohemio que fue Sawa. Con Jaegger, en fin, y su lúcidas disquisiciones sobre Platón, creo que se entenderá mejor. Y como uno lo que desea es sumergirse cuanto antes en un clima propicio a la serena constatación de las cosas realmente importantes, dedico la primera velada de lectura a este diario poético, en el que este joven poeta se hace cámara de resonancia de todas esas modestas manifestaciones de la vida que tanto ay

SI FUESES NIÑO DE NUEVO

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(Mi poema navideño, escrito el año pasado y publicado ahora aquí, como en años anteriores, para felicitar a todos los amigos que visitan este cuaderno. Que el año que entra no sea tan duro como se anuncia; y que sigamos viéndonos.) Si fueses niño de nuevo, que no te contaran nunca lo de esa noche de enero. Y que el niño resabiado que, desde dentro de ti, desconfiaba del milagro aplicase sus desvelos, años después, al enigma de una noche sin misterios. Porque nada más extraño que el que no existan misterios ni una sola vez al año. JOSÉ MANUEL BENÍTEZ ARIZA ILUSTRACIÓN: C. B.

ENFERMERAS CON FALDAS

Se pronunciaron por fin los tribunales sobre el caso de los uniformes de las enfermeras y dieron la razón a la empresa: no hay discriminación en el hecho de que éstas tengan que llevar falda y cofia. Una cosa parece clara: a partir de ahora, más de uno se lo pensará dos veces antes de asumir demagógicamente la defensa de la primera causa “políticamente correcta” que se les ponga al alcance. El consejero de la Junta que se apresuró a pedir que se sancionara a la clínica en cuestión ha quedado en ridículo. Lo mismo puede decirse de los periódicos que han hecho reportajes sensacionalistas al respecto, y del propio sindicato que presentó la demanda, creyendo haber descubierto el punto de Aquiles de una empresa con la que ya mantenía otros desacuerdos. Demasiada gente, quizá, creyó que esta tonta cuestión de faldas y cofias podría serle rentable. Y no es que los tribunales acierten siempre: pero esta vez parece que la sentencia, por poner coto a tanta pretensión totalitaria de control sobr

MODOS DE HABLAR

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Al oírla hablar, me parece reconocer el tono confianzudo con el que se interpelaban entre sí hace treinta años quienes eran jóvenes adultos cuando yo era apenas un adolescente. Nada más llegar, ha empezado a explicar su desconcierto al no encontrar la parada de autobús, que ha sido desplazada unos metros por causa de unas obras. Se dirige a otras dos mujeres con aspecto de amas de casa. Seguramente es más joven que yo, aunque su tez, los párpados hundidos, la delgadez enfermiza y el pelo ralo le dan un aspecto precozmente avejentado. Debe de ser una de esas drogadictas supervivientes de los años duros de la heroína; el autobús por el que pregunta se ha hecho tristemente famoso por ser el que toman habitualmente los de esa cofradía cuando van a abastecerse a un conocido punto de venta. Pero lo que me llama la atención, ya digo, es que emplea el tono y las muletillas con el que los jóvenes progres de hace treinta años se dirigían unos a otros. Supongo que esa generación tomó esa forma

LUCES Y BOHEMIA

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¿No habíamos quedado en que había demasiados coches? ¿No celebrábamos anualmente un "día sin coches", en el que se animaba a la gente a no conducir? ¿No se hacían campañas para fomentar el ahorro de energía? Ha bastado que las ventas de coches bajen para que todas estas voluntariosas fantasías queden en entredicho. El consumo es el motor del mundo que habitamos. Si lo reducimos o frenamos, éste se viene abajo. Al menos para una cosa servirá esta crisis: demostrará la inanidad de los discursos paliativos. *** Me regalan una lamparita portátil, de ésas que sirven para leer de noche. Tal vez la use en el autobús de primera mañana, que suele ir en penumbra para respetar los restos de sueño de la caterva de desventurados que nos vemos obligados a desplazarnos a horas tan intempestivas... No me imagino usándola de noche, en la cama. Tal vez porque evocaría demasiado a las claras mi tendencia natural al insomnio. O porque leer de ese modo, con la vista clavada en esa pequeña nube

SENTINAS

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A tenor de una frase leída en un libro, caigo en la cuenta de que hace años que no trasnocho lo suficiente como para ver amanecer. Veo el alba con frecuencia, sí, pero porque entro a trabajar temprano. Y no me duele: antes, cuando veía que el reloj marcaba las dos o las tres de la mañana y yo aún estaba en la calle, experimentaba un sentimiento de exaltación, que bastaba para mantenerme despierto y animado varias horas más; ahora es justo lo contrario: cuando veo que es más de la una y aún no estoy en la cama, me asalta esa especie de angustia que se experimenta ante la pérdida de algo irreparable. Mis amigos, que conocen mi pasado noctámbulo, se divierten a veces reprochándome estas aprensiones. Y yo les recuerdo esa conmovedora confesión de Borges, en la que dice que, de joven, le gustaba la noche, el extrarradio y la vida airada; pero que, en el momento de escribir esas líneas, al filo de la edad madura, lo que prefiere son las mañanas, el centro y la serenidad. *** Escribo estas

EL FOLLETÓN

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El caso Bolaño: después de años de malvivir de distintos oficios, mientras trataba de dar salida a su obra, conoció el éxito fulgurante (más de crítica, quizá, que de público) y apenas alcanzó a vivir unos años más para disfrutarlo. En todo caso, no lo bastante para desterrar de su obra ese tono característico que deja en el trabajo de algunos la inteligencia largamente defraudada y ofendida. Es la nota que predomina en las alusiones al mundillo literario que menudean en sus cuentos, por ejemplo, y la que se explicita sobre todo en los textos dispersos que reúne en El gaucho insufrible . Allí llega a afirmar que los escritores de hoy "son gente de la clase media baja que aspira a terminar sus días en la clase media alta". Y ahí también es donde ofrece este exactísimo diagnóstico de la situación actual: "Mucho presumir de Proust, mucho estudiar las páginas de Joyce que cuelgan de un alambre, y la respuesta estaba en el folletón. Ay, el folletón...". *** Un folletí

PERDERLO

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Lleva los pantalones caídos y deshilachados, unas botas de lona sucia y una colección de camisetas, camisas y sudaderas superpuestas sin orden ni concierto, como esas bag ladies neoyorquinas que llevan encima todo su vestuario. Sólo que esta chica no es una vagabunda, y deja traslucir bien a las claras que su estudiado desaliño (que incluye una argolla dorada en el labio inferior, como las que se ponían antes a los bueyes, y el pelo organizado en guedejas estropajosas de aspecto vagamente caribeño) es de los que cuestan el dinero. Vuelve la cara, que es un óvalo perfecto, y clava en mí unos ojos purísimos, en los que no parece que nunca hayan dejado huella el insomnio o el cansancio. Y pienso que la juventud es eso: esa capacidad de salir indemne del daño que sólo uno es capaz de infligirse a sí mismo. *** Leyendo a Bolaño me acuerdo de cierta técnica pictórica que le he visto a mi amigo J.A.M. alguna vez: divide un tablero de DM en cuatro trozos y pinta en cada uno de ellos una ve

ALMA

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Me llama la atención M.A. sobre una entrevista al actor Paco Algora que publicó Diario de Cádiz el jueves pasado, y de la que entresaco este fragmento: – ¿Por qué se fue a vivir a Vejer? –Estábamos haciendo Luces de bohemia en 1984 y el texto estaba más cortado que cuando lo hizo Tamayo en época de Franco. Me fui. –¿Y no piensa volver? –Me llamaron para Romance de lobos . Vi el libreto y todas las veces que aparece la palabra alma en el original está tachada. Por lo visto, era ateo; si le quitas lo religioso a Valle se queda en los Álvarez Quintero. Van a muerte a por Valle. En las Comedias Bárbaras sacan una pareja follando en el altar, y eso no está en Valle. Sacaban a un Niño Jesús patinando. Con un poquito de benevolencia, puede uno entender ciertos excesos como el inevitable desquite tras una época de represión. Pero esa alergia a la palabra "alma"... Alergia que, por lo que sé, todavía persiste en determinados ambientes. *** Nevó por fin en Benaocaz. La ruid

CESTAS

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Por estas fechas empiezan a llegarles a algunos afortunados las típicas cestas de Navidad. Yo nunca he recibido una, así que todo lo que pueda decir al respecto es pura conjetura. En esto tiene uno algo de personaje de tebeo de posguerra: como ese Carpanta que soñaba con pollos asados. Y no es que uno pase hambre, gracias a Dios, ni pretenda bromear con asunto tan serio. Pero el caso es que uno no ha recibido nunca una cesta de Navidad, no ha experimentado nunca la sensación de rasgar el celofán que las cubre y hundir las manos en las virutas que protegen su contenido. Sí me las he cruzado por la calle, o he viajado junto a ellas en incontables ascensores, algo cohibido por la exuberancia de sus perifollos, como quien comparte trayecto con una dama vestida de un modo llamativo. En mi infancia, recuerdo que estas cestas se exhibían en los vestíbulos de ciertos negocios e instituciones, como testimonios del afecto o la adulación de que eran objeto sus responsables. Y eso era quizá lo que

ASADOS

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La gata , de Colette, pertenece al mismo género que Fermina Márquez , la encantadora novelita de Valery Larbaud. Una novela hecha casi de nada: un puñado de situaciones cotidianas, unos personajes que tienen mucho de trasuntos del propio autor y de gente de su entorno inmediato, un desdén absoluto por las grandes cuestiones filosóficas, sociales o políticas de su tiempo (y que, por eso mismo, salen fotografiadas como al desgaire, tal como son), un cierto descuido estructural, en beneficio de la intensidad emocional (que no hay que confundir con el efectismo melodramático, y que se traduce más bien en una cierta sensación de autenticidad y pertinencia)... No son Guerra y paz , qué duda cabe. Pero tampoco puede uno alimentarse exclusivamente de novelones como Guerra y paz , como no podría uno devorar un asado de ternera todos los días.

MUSARAÑAS

No hay poeta que no haya escrito alguna vez un poema en el que no se reproche perder el tiempo en los menesteres y obsesiones propios del oficio, mientras la vida, la vida "verdadera" (entiéndase, la vida exterior, en compañía, plena en placeres y logros tangibles), bulle en otro lado... Aparte de la cursilería narcisista que encierra, este peculiar lugar común incurre en un evidente contrasentido: los muertos, que se sepa, no escriben poesía, así que difícilmente podrá decirse que ese menester, u otros parecidos, no sean propios de la vida plena. Porque, ¿acaso podrían serlo de la muerte? Y es que una proposición no puede ser cierta si la contraria también lo es. Es decir, la afirmación: "No vivo, porque dedico todo mi tiempo a escribir poesía", que es a lo que se reducen tantos poemas dedicados a este asunto, no puede ser verdadera si también lo es esta otra: "Si no estuviera vivo, no podría dedicar mi tiempo a escribir poesía". (Aunque, ¿qué me dicen d

INTERROGANTES

Por el espacio entre los dos asientos delanteros veo que el hombre que ocupa el inmediatamente anterior al mío dirige la mirada a un punto situado justo por debajo de nosotros, al costado del autobús. No puedo evitar mirar en la misma dirección. Y veo que lo que atrae la atención de este accidental compañero de viaje son las piernas cruzadas de la mujer que ocupa el asiento del acompañante del conductor en un coche que se ha detenido junto a nosotros, en un semáforo. La verdad es que son unas piernas muy llamativas, quizá algo gruesas y desbordadas sobre el asiento (aunque eso no es en absoluto un inconveniente), enfundadas en unas medias verdes semitransparentes estampadas con flores. Veo que el hombre de delante ha advertido mi intromisión en su espectáculo. Me mira con un gesto entre severo y cariacontecido. Y es entonces cuando reparo en su rostro: el de un hombre de sesenta y tantos años, de aspecto curtido, como de haber trabajado mucho a la intemperie. Acuso su mudo reproche y v

ORDEN ALFABÉTICO

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Sólo hay una posibilidad (bastante remota, en fin) de que los libros que poseo de Fernando Iw asaki dejen de ser vecinos de los de Enrique J ardiel Poncela: que me compre alguno de Boris Iz aguirre. *** Aunque también decía que nunca vería una película de Rambo y anteayer, en medio de un trancazo que me incapacitaba para cualquier otra cosa, vi Acorralado 2 . Y hasta me gustaron estas frases -que podrían entenderse como un homenaje a They were expendable , de John Ford-, cruzadas entre Rambo y su amiga vietnamita: - ¿Por qué te eligieron para esto? - Porque soy prescindible (expendable). - ¿Y qué quiere decir "prescindible"? - Es como cuando te invitan a una fiesta y no apareces y a todo el mundo le da igual. *** Suerte que todos aquellos que podrían retirarme el saludo por una confesión como la que antecede me lo han retirado ya.

TINAJAS DE SORIA

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El final de La "Tournée" de Dios es demoledor, como lo es el discurso en el que el divino protagonista trata de explicar su sorprendente comportamiento. Queda claro que este "Dios" de Jardiel tiene más en común con el Dios spinoziano que con el cristiano: es apenas creador o "primer motor" de un mundo que, una vez puesto en marcha, funciona autónomamente. Ni siquiera hay posibilidad de milagros ocasionales, porque, como espeta Dios a unos padres que le ruegan la salvación de un hijo enfermo, no tiene sentido que Él mismo viole sus propias leyes... Por lo mismo, cuando le preguntan el porqué de esa muerte, le basta con devolver la pregunta: "¿Acaso te preguntaste por qué nació?". La verdad es que llamar a esto "novela humorística" dice muy poco de los criterios de clasificación con que la crítica y los historiadores de la literatura tratan de poner puertas al campo. *** Leo en la introducción de Luis Alemany que Alfonso Sastre fue u

LA ENTRADA...

La entrada que tendría que haber escrito hoy va en lo de ayer .

POLÉMICAS

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Ha sido clarificadora la polémica que han mantenido la escritora Almudena Grandes y su colega Antonio Muñoz Molina a propósito de la olvidada sor Maravillas, devuelta a la actualidad merced al poco inspirado intento de algunos de dedicarle una placa en el Congreso de los Diputados. Bromeaba la escritora con la suerte que hubiera corrido la monja en manos de los milicianos que dominaban las calles del Madrid de la guerra. Le replicaba Muñoz Molina que tales especulaciones sobre los supuestos goces de una monja violada por una turba de “incontrolados” (tan sanguinarios, en fin, como sus equivalentes del otro bando) no dejaban de ser un grosero chiste machista. Contraatacó la interpelada recordándole a su oponente que el meollo de la cuestión estaba en unas palabras atribuidas a la citada monja: "Déjate mandar. Déjate sujetar y despreciar. Y serás perfecta", que se han entendido como una exhortación a la sumisión femenina. Remataba el otro, brillantemente, que tales palabras no

EFECTOS COLATERALES

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Efectos colaterales de la llegada de Dios, en la novela de Jardiel: Lo que los periódicos calificaban de desórdenes y víctimas en el Cerro había sido en la realidad una escabechina que ponía los pelos de punta. El trabajo de las seis ametralladoras "Thompson" abriéndole camino a Dios produjo decenas de muertos y centenares de heridos; pero la lucha que después se entabló allí entre las masas furiosas y el ejército (lucha que duró horas, lucha inaudita para finalizar la cual se intentó mandar tropas desde Madrid, las cuales no pudieron llegar a causa de que el acceso entre aquellos millones de seres acampados era totalmente imposible, lucha que sólo concluyó cuando dos escuadrillas de aviones de Getafe bombardearon el Cerro y sus alrededores) constituyó una verdadera hecatombe. No hay exageración: de que las fuerzas de seguridad de la época resolvían así los desórdenes sociales ha quedado sobrado testimonio; así como del grado de violencia que podía alcanzar una masa des

JARDIEL Y CAPRA

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Hay algún capítulo de La tournée de Dios , de Enrique Jardiel Poncela, que me recuerda las escenas de fervor colectivo de Juan Nadie , la película de Capra. Compruebo las fechas y veo que media casi un decenio entre la novela, de 1932, y la película, de 1941. Pero esa diferencia queda bastante atenuada si tenemos en cuenta que 1941 en Estados Unidos es, a todos los efectos, periodo de entreguerras. Ambas, película y novela, describen la sociedad cínica y nihilista de esos años; y en ambas los cimientos de esa sociedad son sacudidos por un acontecimiento cuya verdadera entidad es difícil de calcular bajo la alharaca provocada por los medios de comunicación de masas. Tanto Capra como Jardiel parecen fascinados, a la vez que asustados, por el poder de éstos, por su efecto sobre la población, por la rapidez con que propagan noticias poco o nada contrastadas. Tanto el suicidio anunciado de John Doe ("Juan Nadie") como la inminente tournée divina desatan en esas masas efusiones s

TODO QUEDA DICHO

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Finalmente, aquel calor reactivo, similar a un escalofrío prolongado, era un síntoma de catarro. Y como lo último que desea uno ahora es ponerse malo, paso una extraña noche debatiéndome entre abandonarme a la enfermedad inminente o resistir hasta que los síntomas desaparezcan; como si eso dependiera de mí. Y en el duermevela me acuerdo, morbosamente, de la falsa cita del teólogo Joseph Glanvill con la que Edgar Allan Poe abría Ligeia : "El hombre no se doblega a los ángeles, ni cede por entero a la muerte, como no sea por flaqueza de su débil voluntad". Póngase "faringitis" en lugar de "muerte" y todo queda dicho. *** Caigo en la cuenta, por cierto, de que no anoté en su día (hará unas tres semanas, creo) que La tumba de Ligeia de Roger Corman me pareció una gran película, y sin duda una de las mejores de su director. Fue la última de las adaptaciones de Poe que filmó Corman, y en ella se acerca francamente a los postulados de Rebecca , el clásico de

NIEVE

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Alargo el fin de semana en la sierra un día más para participar en una lectura literaria en un instituto de la zona. Lo que, de paso, prolonga un día más este extraño estado de ansiedad inducida ante la inminencia de la nieve. Que, sin embargo, no llega a hacer acto de presencia: todo lo más, los aleros y los parabrisas de los coches aparecieron el sábado cubiertos por un reguero de granizo medio fundido, que de algún modo anticipaba el deseado espectáculo. Mi sobrinilla, que nunca había visto la nieve, celebró este exiguo adelanto, que para ella valía tanto como una promesa en firme. La verdadera nieve, decían los del lugar, estaba en las montañas, oculta por la niebla. Y esta mañana, más despejada que la de ayer, pudimos ver, entre nubarrón y nubarrón, algún pico impecablemente revestido de esa limpia blancura que no parece de este mundo. Pero la nieve de verdad, la inmediata, la que podemos tocar y sentir, la que nos estremece con su toque silencioso, no hemos llegado a verla. Tal v